María de Guadalupe quiere encontrarse con nosotros

En su homilía Francisco remite a la carta a los Gálatas, que “ofrece una indicación precisa» que ayuda a «contemplar con gratitud” el plan de Dios para redimirnos y hacernos sus hijos adoptivos: “cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer”. Y afirma:

Es así, la venida del Hijo en carne humana es la suprema expresión de su método divino en favor de la salvación. Dios, que tanto amó al mundo, nos envió a su Hijo, «nacido de una mujer», para que «todo el que crea en él no muera, sino tenga Vida eterna» (Jn 3,16).

Que Jesucristo, el deseado de todas las naciones, por intercesión de Nuestra Madre de Guadalupe, nos conceda días de alegría y serenidad, para que la paz del Señor habite en nuestros corazones y en el de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. 

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