Cinco años después: Mypes golpeadas y una economía sin rumbo

En marzo de 2020, cientos de emprendedores en Arequipa se alistaban para la campaña escolar, pero la emergencia sanitaria por la COVID-19 los dejó con mercadería sin vender, deudas impagables y sin capital para sostenerse. A cinco años del inicio de la pandemia, el sector comercio apenas se ha recuperado un 50%, atrapado entre la falta de apoyo estatal, la inestabilidad política y el avance de la informalidad.

Hebert Peñaloza, presidente de la Asociación de Centros Comerciales de Arequipa, denuncia que, mientras otros sectores accedieron a créditos blandos para crecer, los pequeños empresarios quedaron al margen. En 2021, cuando el comercio comenzó a recuperarse, las protestas y el bloqueo de carreteras en 2022 y 2023 desplomaron nuevamente la actividad a un 10%. «Nos levantamos con esfuerzo, pero el país sigue siendo una bomba de tiempo», advierte.

El temor a una nueva crisis frena la inversión. “No sabemos qué pachotada le dirá a la presidenta Boluarte o si habrá un golpe de Estado. Esa incertidumbre nos impide arriesgarnos”, afirma Peñaloza. A esto se suma el caos normativo y la creciente inseguridad, factores que empujan a los emprendedores a la informalidad o al comercio ambulatorio.

Mientras el Gobierno ignora a las Mypes, la informalidad avanza como única salida. Sin reglas claras ni estabilidad económica, el comercio en Arequipa sigue atrapado en un círculo de precariedad. La gran pregunta es: ¿cuánto más podrán resistir los pequeños empresarios antes de colapsar definitivamente?

Redacción Pamela Amesquita

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