El elixir andino, identidad de Caylloma
En los valles altos de la provincia de Caylloma, provincia de Arequipa, renace una tradición que fluye desde las entrañas de la tierra. La bebida llamada Challasqa, también conocida como Challasca, es mucho más que un refresco. La esencia de este brebaje está en su preparación y en la historia que transporta, tejida entre rituales, cosechas y memorias colectivas. Se elabora en los distritos de Tisco, Sibayo, Callalli y Tapay, donde las familias conservan su receta con orgullo.
La Challasqa mezcla frutas silvestres y almidón. Su sabor terroso y espeso, con un dulzor natural, recuerda el vínculo entre la tierra y sus frutos. Para quienes la preparan y la beben, esta bebida representa comunidad, fiesta y resistencia. Se sirve en celebraciones, encuentros familiares y ferias comunales, y siempre está acompañada de conversación, música y afecto.
Durante mucho tiempo, la Challasqa formó parte de la vida cotidiana sin necesidad de figurar en cartas de restaurantes ni en campañas de revalorización. Su saber se transmitía de generación en generación, en recetas habladas que sobrevivieron al olvido gracias a la práctica diaria. Hoy, este conocimiento popular resurge con fuerza. Los alojamientos y restaurantes del Valle del Colca comienzan a incluirla en su oferta, junto con otras bebidas tradicionales como el colca sour o el jampi, buscando atraer a un público que quiere redescubrir lo auténtico.
Más allá del gusto, la Challasqa conecta con una dimensión espiritual y medicinal. Las comunidades atribuyen a esta bebida propiedades digestivas, energéticas y curativas, aunque no existan estudios científicos que respalden formalmente esos efectos. Lo cierto es que su preparación requiere cuidado, y su consumo ocurre siempre en un contexto de vínculo social, donde lo importante no es solo beber, sino compartir.
Frente al visitante que llega con ganas de probar algo distinto y significativo, la Challasqa se presenta como un puente entre generaciones. Su textura y su sabor no se parecen a nada industrial, y esa diferencia es precisamente su riqueza. Beberla es acceder a un legado, a un saber campesino que resiste a través del gusto y del fuego.
En esta parte del sur andino, donde el colca sour ha sido declarado bebida emblemática del valle, la Challasqa representa otra línea de revalorización cultural. No busca competir, sino coexistir. En su humildad, expresa una forma de vida arraigada al territorio y a la memoria. Y su renacimiento invita a mirar hacia adentro, hacia lo propio, con orgullo y respeto.
Redacción Julio Mamani

