Miércoles 15 de octubre del 2025. Vigésimo octava semana del Tiempo Ordinario – Año Impar

Santa Teresa de Jesús

Primera lectura del libro del Eclesiástico 15, 1-6

Salmo 88, 2-3. 6-7. 8-9. 16-17. 18-19 R/. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré

Mateo 11, 25-30: Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, yo los aliviaré

«Nada te turbe»

Este Evangelio nos recuerda que el camino de la vida no se realiza en solitario. Dios camina a nuestro lado, acompañando, cuidando, consolando, siendo roca, siendo impulso. Quien se acerca a Él con humildad descubre en su presencia la plenitud de la gracia.

Nos recuerda el Evangelio de hoy, como decía Santa Teresa, que “solo Dios basta”, porque en Él el alma encuentra alivio y descanso verdadero. Ella sabía, por experiencia, que en medio de las fatigas y dificultades la paz verdadera nace del Señor. Cuando el alma se acerca a Él, descubre una fuente de descanso. Así Dios, por medio de este Evangelio, nos llama a acudir a Él cuando la carga sea pesada.

Y es que, al compartir nuestras cargas con Él y con la comunidad, suceden cosas hermosas como que aquello que parecía insoportable se vuelve más ligero cuando dejamos que otros lo conozcan y lo lleven con nosotros. Sólo el hecho de hablar con confianza, en un espacio de amor, disminuye la ansiedad y nos ayuda a respirar con más serenidad.

Compartir las cruces con Dios fortalece la certeza de que formamos parte de una comunidad que cuida y acompaña. Pedir ayuda a Dios, nos recuerda que no somos autosuficientes y abre el corazón a la gracia. Y cuando el peso se reparte, nace la alegría compartida y florece también la capacidad de agradecer y de celebrar el amor de Dios.

Quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta

¿De qué manera experimento la alegría y la paz cuando vivo con la certeza de ser hijo amado de Dios? ¿Qué cargas llevo hoy en mi corazón que necesito confiarle al Señor para encontrar descanso? ¿Cómo puedo abrirme más a la sabiduría de Dios para que ilumine mis decisiones y mis relaciones cotidianas? ¿Qué gestos concretos me invitan estas lecturas a realizar para compartir las cargas de los demás y acercarlos a la paz de Dios?

F/ Dominicos.org

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *