Martes 21 de octubre del 2025. Vigésimo novena semana del Tiempo Ordinario – Año Impar
Beato Pedro de Citta di Castello
Primera lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,12.15b.17-19.20b-21
Salmo 39,7-8a.8b-9.10.17 R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tú voluntad
Lucas 12, 35-38: Estar como los hombres que aguardan
«Aquí estoy, Señor, para hacer tú voluntad»
Por ello el salmo nos presenta ante el Señor, para hacer su voluntad. “La voluntad de Dios es que todos se salven y conozcan la verdad”, le dice san Pablo a Timoteo, 2Tim 2,3-4. Con el salmo, a la invitación de Dios de hacer su voluntad, hemos de responder confiados en Él: “Dios mío lo quiero y lo llevo en mis entrañas”.
«Estad como los hombres que aguardan»
Pero eso sí: Dios no lo hace todo. Exige de nosotros vivir en serena tensión, para recibirle a Él, a su gracia. La vida no debe ser dejarse vivir, simple existir, sin procurar que esa existencia esté impregnada de vida, de eso que es eterno, más fuerte que la muerte, y es lo más humano: el amor, la búsqueda de la verdad, construir comunidad, estar atento a la dimensión trascendente de nuestro ser humano, que se manifiesta en la presencia de Dios, de Jesucristo, en nuestra vida.
No podemos vivir en la actitud perezosa, de quien se deja llevar por la rutina, sin darse tiempo para fundamentar su ser humano en lo que le da sentido y dignidad, como el amor, la verdad, la dimensión trascendente de lo que somos, por invitación a Dios, consumada en su presencia en Jesús de Nazaret.
Pensemos en qué tiempo dedicamos al día con todas sus ocupaciones y preocupaciones, a ver ante Dios lo esencial de nuestra condición humana, y el compromiso por ser el ser humano, que Dios quiere. Que sepamos descubrir en nosotros más la gracia, lo bueno que recibimos de Dios que no nuestro pecado, más los valores de vida que los que anuncian muerte.
F/ Dominicos.org

