La iniciativa de Dios y la respuesta del hombre

El Papa subrayó la feliz complementariedad de los títulos de los dos capítulos generales. En el Evangelio de Lucas, el Señor toma la iniciativa: “Jesús – explicó el Obispo de Roma – se une a los discípulos de Emaús y camina con ellos, para llevarlos a reconocerlo al partir el Pan y hacer de ellos apóstoles de su Resurrección”.

Mientras que, en el libro de Rut, en el Antiguo Testamento, es la mujer quien asume la responsabilidad de una elección de caridad: “La joven moabita – argumentó el Pontífice – aunque podría haberlo hecho, no abandona a su anciana suegra Noemí, que ha quedado sola, sino que la sigue a una tierra extranjera para asistirla hasta el final”.

León XIV exhortó a poner a Jesús en el centro, dando “mucho espacio a la oración y al silencio”, porque “las mejores iluminaciones, las más importantes, se perciben de rodillas”, es decir, orando “ante el Sagrario y escuchando la Palabra”.

Sólo así, añadió el Pontífice – citando las palabras del Papa Francisco a la hora del ángelus del 26 de octubre de 2014 – “se llega a ser cada vez más capaces de buscar el rostro de Dios en el hermano y en la hermana necesitados”, e incluso de ver en el prójimo “una epifanía de la presencia divina”, como dijo san Juan Pablo II en su homilía para la canonización de Claudina Thévenet y Teresa de Jesús de Los Andes el 21 de marzo de 1993.

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