Sábado 27 de diciembre 2025 – cuarta semana de Adviento – Año litúrgico 2025-2026. (Ciclo A)
Primera lectura, Comienzo de la primera carta del apóstol san Juan 1, 1-4.
Salmo 96, 1-2. 5-6. 11-12 R/. Alegraos, justos, con el Señor.
Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1a. 2-8.
El primer día de la semana, María la Magdalena echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Reflexión
Ellos fueron los primeros testigos que vieron y creyeron. Esta fe es la nuestra, el testimonio apostólico que la Biblia transmite y es Buena Noticia.
Ellos conocieron al Amor, y es la respuesta a éste lo que les mueve y lleva al Encuentro. Desde la oscuridad de la tumba vacía, llegan al Misterio, y Jesús se presenta como Vida.
La fe guía este camino. En Jesús se concentran todas las esperanzas y en Él se cumple lo que Él mismo había anunciado, la Vida nueva. El Padre ha dado la Palabra definitiva.
Su muerte ha tenido sentido, misteriosamente conectada con la Vida. El Bien y el Amor han triunfado.
Y nosotros, creyentes en oración, pedimos al Padre fe en la búsqueda y determinación en el camino hacia Él: – Padre, que sepamos llamar a tu Hijo “Mi Señor” y descubrir Tu Vida.

