Andarivel en mal estado termina en tragedia y evidencia abandono en Condesuyos
La caída de dos mujeres a un barranco de unos 50 metros en el sector de Alto Molino, en Condesuyos, vuelve a poner bajo cuestionamiento la falta de control y mantenimiento de infraestructuras usadas por la población para desplazarse en zonas rurales. Personal policial de la comisaría de Iquipí y serenos del distrito de Río Grande recuperaron los cuerpos en una zona de difícil acceso durante la madrugada, confirmando la gravedad del hecho.
Según las primeras diligencias, la tragedia se habría producido el 26 de diciembre cuando ambas intentaron usar un andarivel que estaba inoperativo. Se trata de una cesta artesanal que sirve para cruzar ríos o abismos y que, pese a su evidente deterioro, continuaba siendo utilizada por vecinos ante la ausencia de puentes seguros. La precariedad terminó convirtiéndose en una trampa mortal.
Una de las víctimas fue identificada como Cristina Elián Mateo de Martínez, de 25 años. Sus familiares exigieron celeridad en las investigaciones y la pronta entrega del cuerpo para trasladarlo a Lima, la segunda mujer aún no ha sido identificada y permanece en la morgue de Camaná como NN, lo que refleja además la desprotección en la que viven muchas trabajadoras migrantes en estas zonas.
Durante la inspección se halló una mochila rosada y se observó que los cuerpos estaban cubiertos por tierra y piedras producto del impacto. Los peritos detectaron una herida profunda en la espalda de una de las mujeres, detalle que ahora deberá esclarecerse con las pericias forenses. Un equipo de criminalística y detectives de la Divincri Arequipa ya se desplazó al lugar para recoger evidencias y determinar responsabilidades.
En la zona trascendió que las víctimas trabajaban en un bar local. Más allá de la conmoción, el caso abre una pregunta incómoda para las autoridades: por qué se permite que comunidades enteras sigan dependiendo de estructuras improvisadas y sin supervisión.
Redacción Pamela Amesquita

