Viernes 27 de marzo del 2026 – Quinta semana de Cuaresma

Primera Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13
Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7 R/. En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 31-42

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.

Él les replicó:

«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».

Los judíos le contestaron:

«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».

Jesús les replicó:

«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».

Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.

Muchos acudieron a él y decían:

«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».

Y muchos creyeron en él allí.

 

Reflexión

Para otras personas, su ceguera será los prejuicios propios de una ciencia que no encuentra la huella de Jesucristo en los documentos que rastrea o en las investigaciones que lleva a cabo. Y no aceptarán ni su figura ni su mensaje.

Otros, inmersos en el ruido amplificado por la técnica, insensibles para escuchar  otra voz, otros gestos, otros mensajes.

Y también hay quien quiere vivir con coherencia su fe, adecuando su vida a la fe que proclaman. “Si no me creéis a mí, creed a las obras”, les responderá Jesús.

Por qué unos oyentes aceptaron el mensaje de Jesús y otros no. El corazón sencillo, humilde, predispuesto para escuchar, nos introduce en la dinámica de la fe. La fe es ese regalo de Dios que hay que cuidar y alimentar. El gran regalo de Dios a nuestra vida

 

F/ Dominicos.org

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