Jueves 16 de julio del 2026. Decimoquinta semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Virgen del Carmen

Primera lectura del libro de Isaías 26, 7-9. 12. 16-19

Salmo 101, 13-14 y 15. 16-18. 19-21 R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.

Mateo 11, 28-30: Yo los aliviaré

Estar cerca de Jesús es remedio seguro para nuestros cansancios y agobios, pero muchas veces buscamos descanso en lugares o personas que no nos proporcionan la paz verdadera. Nos alienamos de mil maneras, pero nuestro corazón sigue igual de inquieto.

Justo antes de pronunciar estas palabras, el evangelista nos presenta a Jesús en un momento de oración expresándose así: “yo te bendigo, Padre, porque has revelado estas cosas a los pequeños…”. Efectivamente, los pequeños, los sencillos de corazón, tienen como una predisposición natural para comprender el misterio de Dios y acoger la Verdad que salva.

Es por ello que Jesús propone: “aprender de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso”. Necesitamos la virtud de la humildad para dejar que Dios sea el Dios de nuestra vida, para confiar en Él, para descubrir que todo lo que nos ocurre forma parte de su designio de Amor, para creernos que sus planes son siempre mejores que los nuestros. Y así experimentar el verdadero descanso para nuestra alma, el que nos proporciona paz y alegría. Pidámoslo con esta sencilla oración, que a modo de jaculatoria podemos repetir: “Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”.

Hoy que celebramos a fiesta de la Virgen del Carmen, encomendémonos a Ella, mujer humilde por excelencia, y camino seguro para llegar a Jesús.

F/Dominicos.org

 

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