Viernes 06 de Setiembre de 2019. 22ª Semana T.0.
Eleuterio (s. VI)
Col 1,15-20: Todo fue creado por él y para él. Salmo 99: Entren en la presencia del Señor con vítores. Lc 5,33-39: Nadie pone vino nuevo en odres viejos.
Lc. 5, 33-39: Jesús, está presente en medio de su pueblo. Su presencia es signo de esta boda festiva que Dios celebra con su pueblo, donde caen las viejas estructuras de la muerte: odio, discriminación, violencia, guerras que amenazan no sólo la vida humana sino atenta contra el sistema ecológico.
Jesús usa esa figura bíblica de la boda que Dios celebra con su pueblo. El reino que él anuncia es de alegría y de paz, no se construye con parches, sino con un vestido nuevo, revestirnos de sus mismos sentimientos de compasión y de ternura para hacer de este pueblo de Dios creíble por su fe que se concreta en esa preocupación por los más necesitados, solidarios con los migrantes, preocupados como líderes políticos, religiosos o civiles, en hacer verdaderas reformas que solucionen a largo plazo el trabajo, salud, educación para las familias, como señal que somos constructores de que algo nuevo va naciendo en el corazón de la familia y la sociedad.
Jesús quiere que seamos en ese vino nuevo en vasijas nuevas: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan” (E.G. 262). Necesitamos ser vestido y vino nuevos, en nuestras comunidades acogiendo a la persona que llega, recibirlo y tratarlo con cariño, trabajar más en equipo por Cristo y no buscarnos a nosotros mismos.
¿Abrimos nuestro corazón para escuchar a Dios, abiertos a los cambios de vida, trabajando juntos?
Fr. Héctor Herrera op.

