Lunes 08 de Junio de 2020. A. 10ª Semana T.0.
Medardo (550). Beatas Diana y Cecilia, Virgenes (1220.1236)
1Re 17,1-6: Elías sirve al Señor Dios. Salmo 120: El auxilio es el nombre del Señor. Mt 5,1-12: Dichosos los pobres.
Mt 5,1-12 Jesús en el sermón del monte nos invita a ser felices para entrar en el reino de Dios.
Felices los pobres de corazón, que no ponen su felicidad en las riquezas, sino su confianza y felicidad en Dios. “Las riquezas no te aseguran nada. Cuando el corazón se siente rico, está tan satisfecho de sí mismo que no tiene espacio para la Palabra de Dios, para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas más grandes de la vida. (G.Ex. 68- Llamados a la santidad).
«Felices los mansos, porque heredarán la tierra» “Es una expresión fuerte, en este mundo que desde el inicio es un lugar de enemistad, donde se riñe por doquier, donde por todos lados hay odio, donde constantemente clasificamos a los demás por sus ideas, por sus costumbres, y hasta por su forma de hablar o de vestir. Es el reino del orgullo y de la vanidad, donde cada uno se cree con el derecho de alzarse por encima de los otros.(71). Jesús nos enseña la mansedumbre.
«Felices los que lloran, porque ellos serán consolados» (75) “El mundo nos propone lo contrario: el entretenimiento, el disfrute, la distracción, la diversión, y nos dice que eso es lo que hace buena la vida. El mundano ignora, mira hacia otra parte cuando hay problemas de enfermedad o de dolor en la familia o a su alrededor. El mundo prefiere ignorar las situaciones dolorosas.
«Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados»77. «Hambre y sed» son experiencias muy intensas, porque responden a necesidades primarias y tienen que ver con el instinto de sobrevivir. 78. la justicia que propone Jesús no es como la que busca el mundo, tantas veces manchada por intereses mezquinos, manipulada para un lado o para otro. La realidad nos muestra qué fácil es entrar en las pandillas de la corrupción, formar parte de esa política cotidiana del «doy para que me den», donde todo es negocio. Y cuánta gente sufre por las injusticias, cuántos se quedan observando impotentes cómo los demás se turnan para repartirse la torta de la vida. Algunos desisten de luchar por la verdadera justicia, y optan por subirse al carro del vencedor. Eso no tiene nada que ver con el hambre y la sed de justicia que Jesús
«Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» 80. La misericordia tiene dos aspectos: es dar, ayudar, servir a los otros, y también perdonar, comprender. «Todo lo que quieran que haga la gente con uds, háganla uds, con ella» (Mt 7,12).
Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios» 83. Quienes tienen un corazón sencillo, puro, sin suciedad, porque un corazón que sabe amar no deja entrar en su vida algo que atente contra ese amor, algo que lo debilite o lo ponga en riesgo. En la Biblia, el corazón son nuestras intenciones verdaderas, lo que realmente buscamos y deseamos, más allá de lo que aparentamos: «El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón» (1 S 16,7). Él busca hablarnos en el corazón (cf. Os 2,16). En definitiva, quiere darnos un corazón nuevo (cf. Ez 36,26).
«Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios» 88. Los pacíficos son fuente de paz, construyen paz y amistad social. «Ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).
«Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos» Es ir contracorriente, cuestionan a la sociedad con su vida, los que molestan son perseguidos.
Fr. Héctor Herrera OP.

