Un 26 de julio fue ejecutado Atahualpa

Atahualpa, hijo del inca Huayna Capac, nació en el Cuzco aunque su linaje era quiteño. El 15 de noviembre de 1532 se encontraba en los baños termales de Pultamarca, en tanto que sus tropas invictas continuaban esperando hasta tomar y avasallar el Cuzco. Allí en Pultamarca recibió a la comitiva encabezada por Hernando de Soto a quien trató fríamente; en cambio dio un trato preferencial a Hernando Pizarro al enterarse que era hermano del jefe de los visitantes. Éste, al despedirse arremetió con su caballo hacia la corte de Atahualpa, cuyos integrantes retrocedieron temerosos. Atahualpa no se inmutó y, una vez retirados los españoles, mandó degollar a todos los que habían demostrado miedo, diciendo que no quería vasallos cobardes.

 El 16 de noviembre su cortejo entraba en Cajamarca, donde recibió al dominico fray Vicente Valverde, acompañado de un intérprete. El propósito de Valverde era capturar pacíficamente al Inca, para lo cual le habló de Dios, el Papa y el Rey a quien debía someterse. Le alcanzó una biblia y Atahualpa la arrojó a la multitud. Ante esto, Valverde regresó gritando, se dio la señal y sonó un tiro de arcabuz. Salieron los soldados de las habitaciones que rodeaban la plaza y arremetieron contra la multitud indígena que desesperada pugnaba por salir, pisoteándose unos a otros llegando a derribar una pared por presión.

Atahualpa fue hecho prisionero por el propio Francisco Pizarro, y prometió llenar un cuarto de oro y plata a cambio de su vida y libertad, ordenando que se trajera tal tesoro desde las más apartadas regiones del imperio. A fin de acelerar el envío, Pizarro mandó dos expediciones: una a Pachacamac, cerca de donde después se fundaría la ciudad de Lima, y otra al Cuzco. Esta última comitiva tropezó en el camino con el triste séquito que conducía prisionero al derrocado inca Huáscar, quien logró conversar con los españoles y les ofreció una mayor cantidad de oro y plata. Temeroso Atahualpa de que hubiese un entendimiento entre los españoles y su hermano, secretamente lo mandó matar desde su cárcel dorada.

Con la llegada de un nuevo contingente español al mando de Almagro, hubo presiones de todo tipo para asesinar al príncipe, alegándose que estaban juntando legiones de indígenas que vendrían en rescate de Atahualpa. Sólo Hernando de Soto y Hernando Pizarro lo defendían y eran de la idea de que se le enviara a España. Hubo entonces que alejarlos. El primero fue enviado a una misión de reconocimiento y el segundo a España llevando el quinto real. Se hizo una parodia de juicio y entre los cargos que se hicieron a Atahualpa figuraba el asesinato de su hermano, conspirar contra los españoles. Se le condenó a la hoguera y como en el incario este castigo se aplicaba sólo a los ladrones, aceptó ser bautizado, cambiándose la pena por la del garrote. Atado a una silla, con el garrote al cuello, un testigo español le vio llorar y encomendar sus hijos a Pizarro. Fray Vicente Valverde le advirtió que olvidase a sus hijos y se convirtiese al cristianismo. Por respuesta volvió a llorar mientras con las manos indicaba el tamaño de sus hijos.

Así terminó Atahualpa el 26 de julio de 1533. A la mañana siguiente, con gran solemnidad, era enterrado en la iglesia católica que habían hecho construir en Cajamarca. Días después, misteriosamente, su cadáver fue sustraído y llevado al norte, donde había transcurrido la mayor parte de su vida.

 

Fuente:historiaperuana.pe                                                        GYM

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