Evangelio del día Sábado 24 de octubre de 2020. Semana 29 T.O.

Antonio Ma. Claret (1870)

Luis Guanella (1915)

Ef 4, 7-16 El cuerpo procura el crecimiento

Salmo 121:

Lc 13, 1-9: Si no se convierten, todos perecerán

Le cuentan a Jesús de dos hechos: el asesinato de los galileos en tiempo de Pilato. Y las dieciocho personas aplastadas por el derrumbe de la torre de Siloé. Si lo aplicamos a nuestra realidad, a diario surgen asesinatos por la codicia, migrantes que huyen de la guerra, víctimas de la violencia de grupos fanáticos a cristianos que profesan su fe. Todo esto es fruto del pecado que divide y que el ser humano actúa movido por sus pasiones, codicia, desenfreno.

Frente a esta situación, Jesús nos hace una clara advertencia: “si ustedes no se convierten, acabarán como ellos” (Lc. 13,5).

Jesús nos ofrece un nuevo camino. Vivir según la vida del Espíritu, como nos propone hoy Pablo en Rom 8,1-11. Esta conversión nos exige una actitud constante. Estar abiertos al Espíritu de Dios que nos habla a través de los diversos acontecimientos. Jesús con esa pedagogía del buen maestro nos pone el ejemplo de la higuera. Él es el labrador que labra tu corazón, tu vida para que cada uno demos buenos frutos, para que cultivemos el amor y el respeto en la familia, en nuestras relaciones como seres humanos, para que sembremos esa justicia y honestidad en el corazón de la sociedad y seamos cultores de una paz que sólo Él nos la puede dar. Él nos exigirá si damos frutos como creyentes, si como Iglesia llevamos el aceite de la compasión y la misericordia para sanar las heridas de nuestros hermanos.

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