Martes 27 de octubre de 2020. Semana 30 T.O.
Vicente, Sabina y Cristeta (s. IV)
Ef 5, 21-33 Éste es el gran misterio
Salmo 127:
Lc 13, 18-21: Crece hasta ser un arbusto
Lc 13,18-21 nos presenta estas dos parábolas de Jesús la semilla y la levadura. La experiencia y la acción de Dios la vivimos, cuando nuestro corazón y nuestro espíritu se abre a Dios para vivir en esa libertad de los hijos de Dios.
Dios elige a los sencillos, a quienes se dejan transformar por él. Nuestra vida de sufrimiento logra la felicidad, cuando actuamos rectamente. Cuando las relaciones familiares se construyen en base al amor, el diálogo. Es como un camino, un puente que vamos construyendo juntos. Los hijos se dan cuenta del testimonio de sus padres: ¡Miren como se aman y transmiten ese amor profundo que nace de Dios! Cuando en nuestras comunidades cristianas superamos el pecado de la división y las críticas negativas, vemos con los ojos de la fe, lo positivo que hay en cada ser humanos. Nos solidarizamos porque Jesús se hizo solidario con nosotros para descubrirnos la luz de su verdad, la fuente de la sabiduría que la encontramos en sus palabras de vida.
Jesús ofrece una nota distintiva del Reino en dos parábolas, comparándolo con la semilla de mostaza que, con el paso del tiempo, se convierte en un arbusto donde anidan los pájaros. Lo compara, también, con la levadura que fermenta la masa. Claramente, Jesús está afirmando el dinamismo del Reino que, siendo pequeño, tiene la virtud de crecer y fermentar a toda la humanidad. ¿Tu matrimonio es fermento de amor en la vida de la comunidad?

