No tengan miedo de ensuciarse las manos al servicio de los necesitados
En la tercera semana de su 26º Capítulo General, que han definido como la más importante porque se ha elegido el nuevo Gobierno General de la Congregación, los capitulares fueron saludados con alegría por el Sucesor de Pedro. Francisco también se dirigió a quienes están en camino de formación, las religiosas redentoristas, y a toda la familia carismática, así como a los laicos vinculados a la misión. A su vez, saludó con afecto al nuevo Superior General, el padre Rogério Gomes, y le agradeció las palabras que compartió.
El Pontífice recordó que, “en el Cenáculo, los discípulos de Jesús tenían dudas, inseguridades, miedos, querían quedarse quietos y protegidos; pero el Espíritu que sopla donde quiere (cf. Jn 3,8) les provoca a moverse, a salir, a ir a las periferias para llevar el kerigma, la Buena Noticia”.
“Este discernimiento comunitario está enraizado en la capacidad de cada uno de vosotros de buscar el misterio de Cristo Redentor, que es la razón de vuestra consagración y de vuestro servicio a los hombres y mujeres que viven en las periferias existenciales de nuestra historia hoy”, afirmó.
“Está enraizado en la fecundidad del carisma alfonsiano, como la savia que alimenta la vida espiritual y la misión de cada uno y la hace florecer”.
Francisco confió la Congregación a la protección de la Madre del Perpetuo Socorro, para que los acompañe siempre como acompañó a su Hijo al pie de la cruz (cf. Jn 19,25). «No están solos, sean hijos amados y queridos. Pido al Señor que sean fieles y perseverantes en vuestra misión, sin olvidar nunca a los más pobres y abandonados a los que sirven, y a los que anuncian la Buena Noticia de la Redención».
De corazón, el Papa bendijo a todos los asistentes, a las hermanas y a los fieles laicos que comparten el carisma, solicitándoles, como es costumbre, que no se olviden de rezar por él.

