“¡Cristo vive y quiere que ustedes vivan!”
El papa Francisco desea que sus palabras reaviven la esperanza de los jóvenes. También admite que, en el actual contexto internacional, marcado por tantos conflictos y sufrimientos, “es de imaginar que muchos de ustedes se sientan desanimados”. Por tal razón, les propone partir juntos desde el anuncio que está en el fundamento de la esperanza para toda la humanidad: “¡Cristo vive!”. Y lo repite a cada uno de los muchachos en particular: “Cristo vive y te ama infinitamente. Y su amor por ti no está condicionado por tus caídas o tus errores. Él, que dio su vida por ti, no aguarda a que llegues a la perfección para amarte”.
El Santo Padre invita a mirar los brazos abiertos de Cristo en la cruz y “dejarse salvar una y otra vez”, a caminar con Él “como un amigo”, a acogerlo en la vida y hacerlo partícipe de las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias de la juventud.
“Verás que tu camino se iluminará y que también las cargas más grandes se volverán menos pesadas, porque será Él quien las lleve contigo”, escribe el Pontífice. Otro consejo que les brinda es invocar cada día al Espíritu Santo, que “te hace entrar cada vez más en el corazón de Cristo para que te llenes siempre más de su amor, de su luz y de su fuerza”.
El Sucesor de Pedro anhela que el anuncio llegue a cada uno de los chicos que leen su carta, “¡que cada uno lo percibiese vivo y verdadero en su propia vida y sintiera el deseo de compartirlo con sus amigos!”. “Sí, afirma, porque ustedes tienen esta gran misión: testimoniar a todos la alegría que nace de la amistad con Cristo”.
Bergoglio les recuerda que, al comienzo de su Pontificado, durante la JMJ de Río de Janeiro, les dijo con fuerza: háganse escuchar, “¡hagan lío!”. Y hoy, de nuevo el Papa vuelve a animarlos: “háganse oír, griten esta verdad, no tanto con la voz sino con la vida y con el corazón: ¡Cristo vive! Para que toda la Iglesia se siente impulsada a levantarse, a ponerse una y otra vez en camino y a llevar su anuncio al mundo entero”.

