Viernes 21 de febrero de 2025. Sexta Semana del Tiempo Ordinario – Año Impar
Primera lectura del libro del Génesis 11, 1-9
Salmo 32,10-11.12-13.14-15 R/. Dichoso el pueblo que Dios se escogió como heredad
Marcos 8, 34 – 9, 1: El que pierda su vida por el Evangelio, la salvará
El que pierda su vida por mí y por el evangelio, la salvará
Jesús nos ha convencido de que seguirle a él es lo mejor que nos puede ocurrir en la vida. Este seguir a Jesús lo hemos de traducir por «el que pierda su vida por mí y por el evangelio, la salvará». Que fue lo que le sucedió a Jesús. Le mataron por ser fiel a su buena noticia, y no desdecirse del mensaje que nos había traído, y así entregó su vida por amor a nosotros. Le cargaron con su cruz y murió en ella. Pero ese no fue el final. Al tercer día resucitó, salvó su vida.
Desde aquí entendemos mejor las palabras que nos dirige Jesús: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». Nuestra cruz ha de tener los mismos motivos que la que cargó Jesús, vivir el evangelio, vivir el «amaos unos a otros como yo os he amado».
Jesús nos lo advierte. Salvar la vida, ser felices… no va por el camino de «ganar el mundo entero», algo que nos lleva a la ruina, sino por el camino de Jesús, el de la entrega, el de la cruz y la resurrección a la vida de total felicidad.

