Miércoles 9 de abril del 2025. Quinta semana de Cuaresma

Primera lectura de la profecía de Daniel 3, 14-20. 91-92. 95

Dn 3, 52a y c. 53a. 54a. 55a. 56a R/. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

Juan 8, 31-42: Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres

Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres

El Evangelio de San Juan, en clarísima relación con la lectura anterior, nos hace dar un paso más en la comprensión de lo que significa la Salvación que Dios nos ha otorgado: estos judíos que se acercan a Jesús parecen dispuestos a creer en Él y seguirle, pero todavía están anclados en las tradiciones religiosas de su pueblo y estas les oprimen, no les deja ser libres.

Descubrir que Jesús es no solo el enviado de Dios, sino su Hijo, que solo Él puede otorgar la verdadera y definitiva libertad prometida a Abraham es el reto que se nos propone. Las tradiciones religiosas son importantes, pero solo si nos ayudan a descubrir a Dios en nuestra vida y que este descubrimiento nos otorgue un verdadero sentido a todo lo que somos y hacemos.

La propuesta de Jesús, desde el amor y la confianza, a estos judíos que se acercan a Jesús, es la que en esta Cuaresma nos hace también a cada uno de nosotros. Las tradiciones son importantes como los ritos y las costumbres, pero que nunca nos encierren hasta tal punto que nos impidan contemplar y seguir al Dios hecho hombre que nos quiere libres porque somos sus hijos.

Homilía de San Óscar Romero (15 abril 1979)

«Esta noche, hermanos, si de verdad queremos hacer honor a la pertenencia de este pueblo que nos ha congregado en la Catedral, en la Vigilia de la Pascua, pensémoslo bien, si de verdad queremos ser bautizados y hacer honor a la incorporación de la muerte de Cristo por el Bautismo: Hay que morir. Morir al pecado, morir a todas las maldades, matar en nosotros los egoísmos, las envidias, las entregas, las idolatrías de los falsos dioses. No hay más que un solo Dios, y el cristiano adora ese Dios en Cristo Nuestro Señor. Y si por rechazar idolatrías falsas tiene que morir mártir por ser fiel a su único Dios. Dios lo resucitará. Tenemos, gracias a Dios, páginas de martirios no solamente en las historias pasadas, sino en la hora presente. […]

 No se puede servir a dos Señores. No se puede ser cristiano que ha prometido fidelidad a Cristo y luego estar traicionando ese Cristo, idolatrando el ídolo riqueza, el ídolo poder, el ídolo lujuria, el ídolo orgullo, el egoísmo y tantas otras clases de idolatría.»

F/ Dominicos.org

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