Sábado 21 de junio del 2025. Undécima Semana del Tiempo Ordinario – Año Impar
Primera lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 1-10
Salmo de hoy 33, 8-9. 10-11. 12-13 R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor
Mateo 6, 24-34: ¿Por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo
Confianza plena en la providencia
El mensaje de vivir con humildad y confianza, abandonándonos a la gracia de Dios, encuentra eco en las palabras de Jesús en el Evangelio: “No os agobiéis por la vida”. El Señor nos invita a soltar el control, a dejar de vivir esclavizados por las preocupaciones del tener, del comer, del vestir… En definitiva, de vivir ansiosos por el mañana. Él nos recuerda que valemos más que los lirios del campo o que los pájaros del cielo, y que nuestro Padre sabe de qué tenemos necesidad. Pero hay una condición: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura.”
Las lecturas de hoy nos enseñan dos grandes caminos espirituales: abrazar nuestra debilidad con humildad, como lo hizo san Pablo, y vivir con confianza plena en la providencia de Dios, como nos lo pide Jesús en el Evangelio. Estas dos actitudes se encuentran vivamente encarnadas en la vida de San Luis Gonzaga, cuya memoria también celebramos hoy.
San Luis, joven noble del siglo XVI, era heredero de una familia poderosa, con acceso a la corte, la riqueza y los honores; con solo 17 años, renunció a su título y a su herencia para abrazar la vida religiosa como jesuita, porque había descubierto que sólo Dios bastaba. Pero su entrega no fue solo radical, también fue humilde. Murió muy joven, con apenas 23 años, tras cuidar a enfermos durante una epidemia. Su vida demuestra que no importa la duración de los años, sino la intensidad del amor con que se viven.
Cuando unimos los mensajes de Pablo y Jesús, entendemos que la verdadera libertad no está en tenerlo todo resuelto, sino en poner nuestra confianza en Dios. Al igual que Pablo, podemos estar heridos, limitados o incluso agobiados, pero si nos abrimos a la gracia y buscamos primero el Reino, viviremos una fortaleza que no depende de nosotros mismos. Hoy San Luis nos recuerda que la debilidad no es obstáculo para la santidad, sino camino hacia ella.
F/Dominicos.org

