El teatro como herramienta de transformación y la urgencia de una educación cultural más equitativa

La actriz, directora y gestora cultural Alicia Olivares ha dedicado su vida a las artes escénicas, pero más allá de la vocación artística, sostiene una convicción firme que el teatro no es un lujo, es una herramienta de transformación social. Desde su mirada crítica y comprometida, cuestiona una realidad persistente: la cultura sigue siendo un privilegio en el Perú.

“Vamos avanzando de a pocos, el Perú no es un país donde sea una necesidad ir al teatro cada fin de semana”, señala Olivares. Esta falta de hábito se refleja en la poca asistencia a las funciones. “No es que las salas de teatro se llenen. Casi siempre es a mitad de sala. Muchas veces hay que cancelar funciones”, lamenta.

El hábito desde la infancia

Para Olivares, el problema no es solo de consumo cultural, sino de formación desde etapas tempranas. “Hay mucho que hacer desde las escuelas, las universidades, desde la familia”, explica. En su opinión, es fundamental que los niños y niñas vivan el teatro como una experiencia habitual desde inicial. “Formar ese hábito, ese amor por ir al teatro en familia” es clave para transformar la relación entre el público y el arte.

En ese sentido, critica las desigualdades en el acceso a una educación artística integral. “No debe ser un privilegio. Los colegios privados grandes sí tienen dentro de su formación la música, la danza, el teatro. Sería bueno replicar eso en los colegios estatales, que no sea el privilegio de unos pocos, sino el privilegio de todos”.

Olivares hace un llamado a incorporar seriamente el arte en el sistema educativo público. Para ella, hablar de educación integral sin arte es simplemente una ilusión que se llevaría a cabo si instituciones, autoridades y gestores culturales trabajasen en conjunto.

Una oferta creciente, pero con poca demanda

En los últimos años, Arequipa ha experimentado un aumento notable en la producción de obras teatrales. No obstante, Olivares subraya que ese crecimiento no ha sido acompañado por una mayor demanda. “Hay tanta oferta, pero poca demanda”, afirma, y con ello pone en evidencia el desfase entre la creación artística y el interés o la capacidad del público para acceder a ella.

De hecho, esta situación la ha vivido cuando llegó a Arequipa para presentar la obra teatral «Ropa Intima», con el colectivo artístico Ébano Teatro. Donde la actriz interpretó a Ester Mills. Desde su mirada, fue desafiante lograr que el público arequipeño asista a la única función que tuvo en la ciudad.

Falta de apoyo institucional: el eterno problema cultural

La artista también criticó duramente la falta de voluntad política para impulsar espacios culturales. “Si quien lidera la ciudadanía no apuesta por la cultura, el teatro, ¿qué espera de la sociedad?”, se pregunta con indignación. Y agrega, tajante: “Nunca hay plata para la cultura. Estoy harta de escuchar; no hay plata, que lo burocrático, que esto no se puede”.

Desde su experiencia, sostiene que la inversión en arte y cultura no es un gasto innecesario, sino una estrategia con retorno social tangible. “Se puede apostar por el teatro, verlo como una inversión, y el retorno es hacia sus mismos ciudadanos”.

El teatro como derecho

Para Alicia Olivares, el teatro debe dejar de verse como una actividad elitista o secundaria. Debe formar parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, especialmente desde la niñez y en todos los sectores sociales.

La creación de políticas culturales inclusivas, la mejora del acceso desde la educación pública y el respaldo institucional son, a su juicio, tareas urgentes para evitar que el teatro siga siendo un privilegio limitado a unos pocos.

“El teatro no solo entretiene, también educa, sensibiliza y transforma. El problema es que aún no todos lo entienden así”, concluye Olivares, con la misma pasión que la ha mantenido sobre las tablas durante décadas.

Redacción Julio Mamani

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