Un laboratorio atrapado entre papeles y promesas

En octubre del 2021, los reflectores apuntaban con entusiasmo a un nuevo proyecto que prometía revolucionar la investigación policial en el sur del país: el laboratorio de criminalística de la Policía Nacional del Perú en Arequipa. Con un presupuesto inicial de 35 millones de soles y una proyección de entrega para junio del 2023, la obra, ubicada en la urbanización Magisterial del distrito de Yanahuara, fue anunciada como un avance clave para el esclarecimiento científico de crímenes en la región. Sin embargo, a casi cuatro años de haber iniciado el proceso, la obra sigue sin ser entregada, convertida hoy en un símbolo de sobrecostos, promesas incumplidas y decisiones administrativas fallidas.

La constructora Multiobras S.A., encargada de la edificación, incumplió con el plazo establecido, solicitó ampliaciones de presupuesto, por 12 millones de soles adicionales, y finalmente, en mayo del 2024, el Ministerio del Interior resolvió el contrato sin que la obra fuera culminada ni equipada. En total, el costo estimado del laboratorio superó los 70 millones de soles, duplicando la cifra inicial. Mientras el Ministro del Interior de ese entonces, José Santivañez y su antecesor, Walter Ortiz, habían afirmado avances de hasta el 95% en infraestructura, el proyecto quedó paralizado, y con él, la posibilidad de fortalecer la lucha contra la criminalidad en una región cada vez más golpeada por delitos complejos.

Las promesas de alta tecnología y rigurosidad científica se derrumbaron frente a la realidad documentada por la Contraloría General de la República. En su informe N.º 049-2024, emitido el 4 de junio, se confirmaron al menos cinco irregularidades graves en la construcción del laboratorio criminalístico, que no solo incumplen el Reglamento Nacional de Edificaciones, sino que además representan un riesgo directo para la seguridad de quienes algún día deban operar dentro del inmueble. Ambientes con estructuras deficientes, accesos inadecuados para personas con discapacidad, instalaciones eléctricas mal ejecutadas y condiciones de seguridad mínimas inexistentes, son parte de un listado preocupante que llevó al Ministerio del Interior a resolver definitivamente el contrato con la empresa Multiobras. Pese a que se hablaba de un 95% de avance, el reporte oficial indicaba apenas un 58% de obra física terminada, mientras el gasto financiero ya superaba el 63% del presupuesto actualizado, que ascendió a casi 39 millones de soles. Así, lo que debía ser un espacio emblemático para el combate al crimen en el sur, se convirtió en un expediente más de incumplimientos, sobrecostos y peligro latente.

La promesa de que el laboratorio criminalístico de Arequipa estaría listo en julio del 2024 quedó en el olvido. La infraestructura, ubicada en el sector de Umacollo, Yanahuara, permanece con un avance físico del 95 %, pero sin la aprobación del presupuesto adicional para el equipamiento, su utilidad es prácticamente nula. Y es que lo que se encuentra pendiente no es menor: se requiere la adquisición de equipos especializados en balística forense, psicología forense y, sobre todo, la implementación de un moderno laboratorio de ADN que permitiría reducir drásticamente el tiempo de respuesta en los procesos de investigación policial. Actualmente, el procesamiento de muestras puede tomar hasta siete días; con el nuevo laboratorio operativo, ese plazo se reduciría a 24 horas o menos, lo cual sería crucial para cumplir los tiempos de la Unidad de Flagrancia, que exige sentencias en menos de 72 horas. “Con el actual laboratorio no se llega, porque trabajamos con máquinas antiguas. Con el nuevo sí se podría dar”, explicó el jefe de la Divincri en Arequipa en ese entonces, Edward Vásquez.

Sin embargo, mientras el edificio de cinco pisos permanece silencioso en plena urbanización Magisterial, lo que falta no es voluntad técnica, sino gestión política y administrativa. En septiembre del 2024, la jefa de la Oficina Criminalística de Arequipa, Doris Gabriela Santos Zeballos, confirmó que la implementación se encontraba paralizada desde hace más de cuatro meses. La causa: el Ministerio del Interior aún no aprobaba el adicional necesario para adquirir los equipos. “Nos informaron que cambiarán la modalidad de ejecución del proyecto. Se está viendo cómo cerrar el presupuesto, pero aún no se define una fecha para su entrega”, señaló. Si bien ya se elaboraron los Términos de Referencia (TdR) con los requisitos técnicos del equipamiento, falta que se definan las marcas y se ejecuten las cotizaciones por parte del área de Logística del Mininter. Así, mientras los procesos burocráticos se enredan entre escritorios en Lima, Arequipa sigue sin un centro forense de primer nivel, vital para hacer frente a la creciente ola delictiva que golpea a la región y al sur del país.

La promesa de que el laboratorio estaría listo para 2024 quedó relegada por una nueva fecha tentativa: noviembre de 2025. Así lo confirmó José Briones, secretario técnico del Consejo Regional de Seguridad Ciudadana (Coresec), quien señaló que, según el último reporte del Ministerio del Interior, la entrega del edificio será en ese mes, aunque sin garantizar la implementación completa de sus equipos. Esta incertidumbre pone en evidencia una de las debilidades más graves de la Policía Nacional en Arequipa y la macroregión sur: la dependencia técnica y científica de Lima. Las muestras biológicas, balísticas y forenses deben ser enviadas a la capital para su análisis, lo que genera demoras significativas en procesos donde el tiempo es clave, especialmente para las unidades de flagrancia del Ministerio Público y del Poder Judicial.

Para cubrir el saldo de obra y adquirir el equipamiento restante, el Ejecutivo ha asignado solo 8 millones de soles en el presente año, cifra que representa apenas una quinta parte de los 40 millones necesarios. Frente a esta escasez presupuestal, en marzo de este año, el exministro del Interior, Juan José Santiváñez, anunció que se optaría por la modalidad de obra por impuestos, contando con el apoyo del Colegio de Abogados de Arequipa para convocar a empresas interesadas en financiar el proyecto. Sin embargo, el anuncio no fue acompañado de fechas concretas ni de avances visibles. La idea, según Santiváñez, era culminarlo antes de julio para que la presidenta Dina Boluarte lo inaugure, pero con la nueva fecha prevista para noviembre de 2025, lo único claro es que Arequipa sigue esperando una solución concreta.

Mientras la promesa de un laboratorio de criminalística moderno sigue aplazándose, Arequipa y la macroregión sur continúan enfrentando los retos de una justicia lenta y dependiente. La ausencia de esta infraestructura no solo afecta a las unidades policiales, sino que compromete la lucha contra el crimen organizado, los feminicidios y los delitos comunes que se multiplican día a día. Cada retraso no se mide solo en soles o porcentajes de avance físico, sino en la impunidad que se perpetúa cuando las pruebas no llegan a tiempo, cuando los peritos trabajan con herramientas obsoletas, y cuando la seguridad ciudadana queda, otra vez, en segundo plano. El laboratorio de criminalística no puede seguir siendo una promesa política: debe ser una prioridad efectiva para el Estado.

Redacción David Mendez

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