Arequipa al borde del colapso energético por bloqueo de vías
La región Arequipa enfrenta una de sus crisis más severas del año. Desde hace más de cinco días, el bloqueo de la carretera Panamericana Sur, a la altura de Chala, Ocoña y Alto Siguas, por parte de mineros artesanales e informales ha generado un desabastecimiento alarmante de gas licuado de petróleo (GLP), combustible clave para el transporte y los hogares. Según Magno Salas Montiel, Presidente de la Asociación de Grifos de Arequipa, el 80 % de las estaciones de servicio en la región ya no cuenta con este recurso. “De 55 grifos que operan en la ciudad, 44 ya no tienen GLP”, advirtió Salas. Las pocas estaciones que aún tienen reservas han restringido la venta para evitar aglomeraciones, afectando especialmente a los taxistas que dependen del gas para operar.
Mientras tanto, la situación en las carreteras es caótica. Unos 3 000 camioneros permanecen varados entre Chala y Ocoña sin acceso a servicios básicos. El precio de los alimentos se ha disparado: una botella de agua personal cuesta 5 soles y un plato de comida, entre 25 y 30. La imagen de cuatro toros muertos en plena vía grafica el drama que viven no solo los transportistas, sino también los productores ganaderos que no pueden movilizar su carga. La Asociación de Gremios de Productores Agrarios del Perú (AGAP) ya alertó que si la situación no se soluciona en las próximas 48 horas, ciudades como Arequipa, Lima y La Libertad enfrentarán un severo desabastecimiento de alimentos e insumos.

La crisis energética que enfrenta Arequipa no solo ha afectado el transporte y el comercio, sino que comienza a poner en jaque al sistema de salud. En hospitales como el Carlos Alberto Seguín Escobedo de EsSalud, el suministro de oxígeno medicinal opera ya con reservas mínimas, debido a que las cisternas de Linde Perú, principal proveedor en la región, permanecen retenidas por los bloqueos en Chala y Ocoña. Esta situación pone en riesgo la atención a pacientes críticos. “Estamos entrando a una fase donde el colapso sanitario es inminente si no se restablece el paso de manera urgente”, advirtieron fuentes médicas. Mientras tanto, grifos en distintos distritos han cerrado o limitado la venta de GLP y petróleo, generando colas, especulación de precios y temor entre los ciudadanos.
Pero el impacto va más allá de las ciudades. En zonas rurales como Ocoña y Chala, donde los pozos de agua funcionan con diésel, la falta de combustible ha provocado una emergencia. Saúl Alire, jefe regional de Sunass, alertó que más de 900 personas están bebiendo agua del río sin tratamiento, y si el tránsito no se restablece en los próximos días, la localidad podría quedarse completamente sin acceso al recurso. A esta realidad se suma la angustia de cientos de ganaderos y agricultores que han visto cómo su producción se pierde por no poder ser transportada, afectando también a industrias como la láctea y la textil. El presidente de la Cámara de Comercio de Arequipa, Carlos Fernández, afirmó que más de 200 mil micro y pequeñas empresas están en riesgo de quiebra. “Esta no es solo una protesta minera. Es una paralización que amenaza toda la estructura económica y sanitaria de la región”, señaló con preocupación.

La escasez de GLP en Arequipa alcanzó un punto crítico el jueves 11 de julio, cuando 40 de las 55 estaciones de servicio en la ciudad ya no contaban con el combustible, según confirmó la Asociación de Grifos de Arequipa. Las colas de vehículos en los grifos aún operativos se extendieron por cuadras, especialmente en zonas como la avenida La Paz, donde usuarios como taxistas y repartidores incluso pernoctaron dentro de sus autos para no perder su lugar. La desesperación por abastecerse no solo responde a la necesidad de transporte: muchos hogares también enfrentan dificultades para cocinar. El balón de gas doméstico, que el 4 de julio se vendía en promedio a S/ 48, subió hasta los S/ 62 en algunos puntos de la ciudad. “Este aumento se debe a que los últimos envíos llegaron por rutas más largas y costosas, como vía Cusco”, señalaron distribuidores locales. En grifos como Primax, en el ingreso a la autopista Arequipa–La Joya, el galón de GLP llegó a costar S/ 12.50, el doble de su precio habitual, mientras que en otras zonas como José Luis Bustamante y Rivero, el precio oscilaba entre S/ 8.78 y S/ 9.99.
Frente al colapso logístico y sanitario que atraviesa Arequipa, los transportistas decidieron alzar la voz. Este miércoles 10 de julio, el Sindicato de Choferes Camioneros de Arequipa, liderado por Teófilo Sánchez, convocó a una conferencia de prensa en la que exigieron al Ejecutivo y al Congreso una pronta apertura al diálogo con los mineros artesanales e informales. Asimismo, Magno Salas, señaló que la región estaría percibiendo el aumento de precios del GLP por el desabastecimiento del mismo a causa del bloqueo de vías. El punto más crítico sigue siendo el kilómetro 782 de la Panamericana Sur, cerca del puente Ocoña, donde cientos de vehículos de carga permanecen inmóviles desde hace más de cinco días. La situación ha generado la descomposición de alimentos perecibles, pérdidas millonarias y un riesgo creciente para la salud pública. Por su parte, Isidro Flores, presidente de la Central Regional de Empresas y Asociaciones de Taxi (CREAT), denunció que más de 25 mil taxistas están sin acceso regular a GLP, viéndose obligados a buscar combustible por radio o redes sociales. “Nos estamos quedando sin gas, sin ingresos y sin opciones”, declaró. Desde los mercados de abasto, comerciantes como los de Río Seco también manifestaron su frustración, al ver paralizadas sus operaciones. “No estamos en contra de la protesta, pero los mineros no pueden seguir bloqueando el país”, reclamó uno de los representantes. En medio de la tensión, todos coinciden en un llamado: sentarse a conversar antes de que la situación derive en una crisis de mayor escala.

La protesta de los mineros informales, que ya superó los once días de bloqueo en la Panamericana Sur, ha desatado una crisis profunda en Arequipa. La región no solo enfrenta un 80 % de desabastecimiento de GLP, sino también una emergencia sanitaria por la falta de oxígeno medicinal, productos alimenticios en descomposición y pérdidas millonarias en sectores como el transporte, el comercio y la agroexportación. Mientras el balón de gas doméstico se eleva hasta los S/ 62 y los grifos colapsan por la falta de combustible, más de tres mil camioneros siguen varados en zonas como Ocoña y Chala, y hospitales como el Carlos Alberto Seguín Escobedo operan con reservas mínimas. Desde el gremio de transportistas hasta los productores de leche y las asociaciones agrarias, todos coinciden en que la paralización de vías por demandas mal gestionadas afecta directamente a los más vulnerables y erosiona la estabilidad de la región. Las consecuencias ya se sienten en todo el sur del país, y sin una pronta intervención del Estado, el impacto podría ser aún más grave. La exigencia es clara: el diálogo urgente debe reemplazar al bloqueo, antes de que el costo social y económico sea irreversible.
Redacción David Mendez

