Sábado 14 de marzo de 2026 – Tercera semana de Cuaresma
Primera Lectura, de la profecía de Oseas 6, 1-6
Salmo 50, 3-4. 18-19. 20-21ab R/. Quiero misericordia, y no sacrificio
Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Reflexión
Nuestra vida entera es don de Dios, así: la luz que nos envuelve, el aire que respiramos, el universo entero. El perdón que necesitamos y nuestra salvación serán también un regalo de Dios. La salvación consistirá en compartir la misma vida de Dios.
Creer todo esto nos trae paz y nos hace más humildes, como al publicano: “¡Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”. O sea, nos justifica, como dice Jesús. Por todo ello, una vez más damos gracias a Dios.

