Miércoles 07 de septiembre 2022. Homilía XXIII Domingo del tiempo ordinario

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 25-31

Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17 R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído

Lucas 6, 20-26: Bienaventurados…

Elegir bien a qué Dios servir y amar

Bien sabe Jesús que el deseo más fuerte de todo corazón humano es conseguir la felicidad, disfrutar de una vida donde prevalezca la felicidad y no la tristeza y la amargura. Por ello, como no podía ser menos, Jesús en varias ocasiones toca este tema y nos señala los caminos que nos llevan a esa vida feliz, a una felicidad limitada en esta tierra y total y para siempre después de nuestra muerte y resurrección.

Todas sus enseñanzas en este sentido, también las bienaventuranzas del evangelio de hoy, tienen una nota común. Nos pide que dejemos a Dios, al Dios Padre presentado por él mismo, que sea nuestro Rey y Señor, el que rija y guíe nuestros pasos. Es lo que hacen los ochos proclamados por Jesús como bienaventurados. Y es lo que no hacen los que Jesús proclama como desdichados y alejados de la felicidad… dejan que sus vidas las rijan dioses falsos.

F/Dominicos.org

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