Lunes 10 de Febrero de 2020. A. 5ª Semana T.0.

Escolástica (547)

1Re 8,1-17.9-13: Llevaron el arca al Santuario. Salmo 131: Levántate, Señor, ven a tu mansión. Mc 6,53-56: Lo tocaban y quedaban sanado.

Mc 6,53-56, resalta la itinerancia de Jesús. Ya no se queda en las sinagogas, porque lo rechazaban. Su estilo es ir de un lugar a otro en busca de las personas. Es lo que nos insiste una y otra vez, el Papa Francisco, salir a las periferias, como el mismo lo hace, preocuparnos por los migrantes, los pobres que son fruto de una cultura económica del descarte.

Jesús, como diría más tarde Santo Domingo, Francisco de Asís, tenemos que ser caminantes, itinerantes para ir en busca de todos los que tienen hambre y sed del Dios vivo.

Muchos enfermos acudían a Jesús en busca de sanación. Hoy necesitamos esta sanación de Jesús, amar la verdad, la honestidad, la misión. Dejémonos encontrar por Él, para vivir una nueva experiencia de vida. Los enfermos dejaban sus camillas y eran reintegrados a la comunidad. Donde quiera que Él pasara los sanaba.

Señor Jesús hoy necesitamos que tú toques nuestro corazón, nuestra mente, para que despertemos a la alegría de la vida, para que cultivemos una cultura del encuentro como hermanos. Necesitamos de ti, para amarte y sentirnos amados, para sanarnos del pecado de la corrupción, de las componendas políticas. Para que tu amor se proyecte en los demás, cultivando el valor del respeto.

Que así como ayer las multitudes te buscaban, también hoy te busquemos. Que nos muestres tu rostro en la Sagrada Escritura, para hacerla una palabra vivencial en nuestras vidas. Que tu Palabra nos impulse a descubrir tu rostro en los pobres. Que dejándonos evangelizar por la realidad de la vida, nos sentemos como hermanos en la mesa eucarística para compartir el Pan vivo que eres tú y nos permitas buscar esos gestos de solidaridad con los enfermos, como hoy lo hacen nuestros hermanos en el Policlínico de la salud, en el encuentro con los enfermos y los más excluidos de la sociedad.

¿Dejamos que Jesús entre en nuestro corazón para que nos sane de todo egoísmo, maldad que nos deja ser personas libres?

Fr. Héctor Herrera o.p.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *