Sábado 25 de enero de 2020. A. 2ª Semana T.0. DÍA 8. Generosidad: Recibir y dar.

Conversión de Pablo

Hch 22,3-16: Levántate y recibe el bautismo. Salmo 116: Vayan por el mundo entero y proclamen el Evangelio. Mc 16,15-18: A los que crean los acompañarán signos.

Saulo nace en Tarso, en Cilicia (Hch 21,39), ciudadano romano (Hch 21,26-27). De familia piadosa (2 Tim, 1,3), ligada a las tradiciones y observancias farisaicas (Fil. 3,5-6). Pertenecía a la tribu de Benjamín. Por eso se le da el nombre Saúl o Saulo. Como ciudadano romano llevaba el nombre de Paulus. Estaba convencido de perseguir a la secta de los cristianos. Camino de Damasco, cae en tierra y escucha: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? ¿Quién eres Señor? Yo soy Jesús, a quién tú persigues” (cf. Hech 9). El perseguidor se encuentra cara a cara con Jesús. También hoy tú necesitas encontrarte cara a cara con Jesús para cambiar y transformar tu vida. Toda esta vivencia del encuentro personal con Jesús lo cambia totalmente, se transforma en un apóstol en un mensajero del evangelio. Realiza 4 grandes viajes para anunciar a Cristo resucitado. Se identifica con Cristo, su vivir y su morir es Cristo. Trabajaba con sus manos en hacer tiendas de lona (Hch 26,3). Era un buen fariseo de la escuela de Gamaliel (Hch 22,3). Se convierte en el gran apóstol de los gentiles, hablaba con la autoridad del Espíritu, con esa libertad por amor, cuando estaba en juego la verdad del evangelio. Se dirige a Jerusalén para plantear lo que piensan los judíos convertidos respecto a la ley y los paganos convertidos. Después de una agitada discusión, Pedro tomará la palabra para concluir: “Es decisión del Espíritu Santo y nuestra no imponerles ninguna carga más que abstenerse de alimentos ofrecidos a los ídolos y de relaciones sexuales prohibidas” (cf. Hch 15,28). Pablo es reconocido como apóstol por Pedro y Juan, considerados los pilares de la Iglesia. Él y Bernabé son reconocidos y les estrechan la mano en señal de comunión (cf. Gal 2,1-10). Se enfrenta a Pedro, porque no actúa con libertad, sino que quiere agradar a los judíos conversos, apegados a la ley (Gal 2,11-14).

Está convencido y defiende su derecho de apóstol igual que Pedro y los otros. “Porque yo soy el último de los apóstoles y no merezco el título de apóstol porque perseguí a la Iglesia. Gracias a Dios, soy lo que soy, y su gracia en mí, no ha sido estéril. (1 Cor 15,9-11)

Sus trabajos apostólicos de 12 años (45-57), fueron los más fructíferos de su vida. Perseguido, apedreado, encarcelado, nada lo detenía. Cristo era su meta y su fin. Realiza tres grandes misiones evangelizadoras a los gentiles. La primera (cf. Hch 13,1-16,27). La segunda (Hch 15,36-18,22). La tercera (Hch 21,27-28). De Cesarea parte a Roma. Llega el año 61 para ser juzgado por un tribunal romano. Es decapitado el año 67 en Aquas Sabias o las Tres Fuentes, por los tres chorros de agua que brotaron al caer la cabeza degollada. Allí se levanta su tumba en el Templo de San Pablo Extramuros.

Oración. DÍA 8. Generosidad: Recibir y dar.

Dios, dador de vida, te damos gracias por el don de tu amor compasivo que nos alivia y nos fortalece. Pedimos que nuestras Iglesias estén siempre abiertas para recibir tus dones de las demás. Concédenos un espíritu de generosidad hacia todos mientras caminamos juntos por la senda de la unidad de los cristianos. Pedimos esto en el nombre de tu Hijo, que reina contigo y el Espíritu Santo. Amén.

Fr. Héctor Herrera O.P.

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