Martes 28 de enero de 2020. A. 3ª Semana T.0.
Tomás de Aquino (1274)
2Sm 6,12b-15.17-19: Llevaban el Arca entre vítores. Salmo 23: ¿Quién es ese Rey de la Gloria? Es el Señor en persona. Mc 3,31-35: Tu Madre y tus hermanos te andan buscando.
Hoy recordamos a Santo Tomás de Aquino nace en el castillo de Roccaseca (Italia) el año 1225. A los diecinueve años ingresa en la Orden de Predicadores. Por indicación de Fray Juan Teutónico, Maestro de la Orden, termina sus estudios en París y Colonia, bajo la guía de Fray Alberto Magno. Este gran santo intelectual y místico es un maestro de la vida espiritual. El descubrió a Jesús porque hizo sus las palabras delo evangelio: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Los que hacen la voluntad de mi Padre, ese es mi madre y mis hermanos (Mc 3, 31-35)
Fr. Tomás de Aquino, llegó a ser célebre por su sabiduría, porque reconoció que el estudio va ligado a la contemplación de la Palabra de Dios. Fr. Tomás nos enseña: “Cristo eligió padres pobres, pero perfectos en la virtud; llevó una vida pobre para enseñarnos a despreciarlas riquezas; vivió privado de dignidades, para apartar al hombre de un apetito desordenado de honores, soportó trabajos, hambre, sed y sufrimientos corporales de forma que los hombres no se retrajeran del bien de la virtud por dedicarse a los placeres y delicias a causa de la dureza de esta vida.
Escogió a discípulos iletrados, sencillos pescadores. Los envía a buscar la salvación de los hombres, les manda guardar la pobreza, sufrir persecuciones y oprobios y soportar también, la muerte por la verdad” ( Opúsculos de Santo Tomás de Aquino).
La verdadera sabiduría está en la contemplación de Dios, en unir la Palabra viva que es Cristo con la ciencia y la búsqueda de la verdad.
¿Buscamos unir el estudio, la ciencia, la investigación con la Palabra de verdad que es Cristo?
Fr. Héctor Herrera O.P.

