Miércoles 18 de Marzo de 2020. A. 3a Semana de Cuaresma
Cirilo de Jerusalén (387)
Dt 4,1.5-9: Cumple los mandatos de Dios. Salmo 147: Glorifica al Señor, Jerusalén. Mt 5,17-19: Quien cumpla y enseñe será grande en el Reino.
Mt 5, 17-19 El principal objetivo de una ley es el bien de la persona humana. El mensaje de Jesús es el centro es el ser humano. La exigencia de Jesús es construir el reino de Dios en esta tierra y remarca claramente la autoridad, tiene que ser servidora de los demás.
Fidelidad, honestidad, compromiso con Dios y con el pueblo son exigencias para toda persona que detenta un cargo, una autoridad.
Los letrados en tiempo de Jesús interpretaban la ley o la Torá y los profetas, a su manera. En lugar de servir al pueblo, les imponían cargas más pesadas. Es como si un empleado de alguna entidad en lugar de dar facilidades a las personas, les hace más complicadas las cosas con tanto papeleo. Y por eso no hay avance, perdemos el tiempo que podría aprovecharse mejor en el trabajo con tanta burocracia.
Jesús nos enseña lo que Dios pide de ustedes es que aprendan a ser justos, a practicar el bien. En este tiempo de Cuaresma tenemos que aprender a obedecer a Dios antes que a los hombres.
Amar y promover la vida de los más pobres, no significa darles todo hecho, sino enseñarles a que ellos trabajen con sus manos para lograr la solidaridad y ayuda mutua.
Jesús nos enseña, los poderosos de su tiempo habían convertido la Ley, para controlar y oprimir al pueblo, en una serie de normas que olvidaron de la justicia, la misericordia y la fidelidad a Dios y al prójimo. Como cristianos, tenemos que exigir a nuestros legisladores estudiar y hacer leyes, basadas en la justicia de Dios, que velen y promuevan la dignidad de todas las personas y que sirvan para el desarrollo y bien del país, actuando con honestidad y buscando soluciones concretas a los problemas.
¿Nuestras leyes se aplican valorando el respeto y la dignidad de niños, mujeres, varones y ancianos, teniendo en cuenta el desarrollo integral de nuestros pueblos?
Fr. Héctor Herrera o.p.

