Lunes 30 de Marzo de 2020. A. 5ª Semana de Cuaresma

Zósimo (418)

Dn 13,1-9.15-17.19-30.33-62: Siendo inocente, voy a morir. Salmo 22: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo. Jn 8,1-11: ¿Nadie te ha condenado?

Daniel 13,1.9.15-17-30.33-62, Dios libra a la inocente Susana, de la falsa acusación de dos jueces acostumbrados a dar sentencias injustas y abusar de las mujeres de Israel. Cuando la multitud llevaba a Susana para ser condenada a muerte, Dios da su espíritu a Daniel que significa “Dios hace justicia”. Libera a Susana de la muerte y los dos jueces injustos son condenados a muerte por su maldad.

Jn 8,1-11. Nos presenta a Jesús como el nuevo Daniel, misericordioso, que actúa con fidelidad a Dios y no a los hombres. Los escribas y fariseos le traen a una mujer sorprendida en adulterio. Quieren poner a prueba a Jesús. Se basan en la Ley, como hoy. Jesús conoce el corazón perverso del ser humano. Ante su insistencia les dice: “El que esté sin pecado, tire la primera piedra” (v.7). Vivimos en una sociedad, a veces acostumbrada a acusar, señalar, con actitudes inmisericordes, sin examinar su propia vida. Jesús sigue escribiendo en el suelo. Nos enseña la misericordia y la compasión. Nos dice el evangelio que, comenzando por los más ancianos, se fueron todos. Sólo quedaron frente a frente la mujer y Jesús. “Mujer ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Jesús le dice: Yo tampoco te condeno. Ve y en adelante no vuelvas a pecar más” (v.10-11)

Jesús cuestiona nuestras vidas, a través de esta mujer. ¿Cómo cambiamos en nuestra vida personal y comunitaria? ¿Tenemos los sentimientos de Jesús de misericordia y compasión para salir del pecado que nos ata y divide, o nos creemos justos como esos hombres que condenaban a la mujer, como hoy los feminicidios, los acosos sexuales, violaciones, sin que pase nada, viviendo en el pecado?

Jesús libera a la mujer de la muerte. Le dice. “Vete, en adelante no vuelvas a pecar más” (v.11). No te quedes en lo mismo en el pecado, que te lleva a la muerte. Sino renace de nuevo a la fe, a la vida, a la esperanza de ser mejor. El camino de cuaresma es cambio de vida para crecer y conocer más a Jesús, para que tú, yo, nosotros nos identifiquemos con Él y vivamos una vida diferente.

¿Actuamos con justicia, dejándonos guiar y transformar nuestras vidas por la Palabra de Dios? ¿Nos corregimos con amor y respeto?

Fr. Héctor Herrera, O.P.

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