Viernes 1 de Mayo de 2020. A. 3ª Semana de Pascua
San José, obrero (s. I). Día del trabajador. Día de la Virgen de Chapi.
Gén 1,26−2,3: Sean fecundos y multiplíquense. Salmo 89: Señor, consolida las obras de tus manos. Mt 13,54-58: ¿No es éste el hijo del carpintero?
La contribución del primer juego de triple “T”
Una contribución válida a esta respuesta integral es lo que algunos movimientos sociales y sindicatos han llamado la triple T: tierra, techo y trabajo [15]. No queremos un sistema de desarrollo económico que empuje a la gente a estar desempleada, sin techo o exiliada. “La tierra es esencialmente una herencia compartida, cuyos frutos están destinados para beneficiar a todos”[16] y “llegar a todos de manera justa”[17]. Este tema adquiere relevancia especial en relación a la propiedad de la tierra, tanto en las zonas rurales como urbanas, y con el proceso legar de garantizar el acceso a ella[18]. En este hecho, el criterio de justicia por excelencia es la aplicación del principio de “el destino universal de los bienes de la tierra”, donde “el derecho de todos a su uso” es “el principio fundamental de todo orden ético-social”[19]. (Papa Francisco a la OIT 10-6-2019)
José, varón justo y prudente trabajó con sus manos para alimentar no sólo a su familia, sino para solidarizarse con todos los trabajadores del mundo. Por eso la Iglesia lo propone como el modelo de vida, oración, trabajo y solidaridad.
El evangelista Mt 13,54-58 nos dice, Jesús lo llaman “el hijo del carpintero”. Lo rechazan como el profeta. Sus padres José y María. Dudan de su palabra, su sabiduría y sus signos. No lo reconocieron como el hijo de Dios. Sin embargo este pobre carpintero es signo de vida, conversión. Signo vivo del encuentro entre Dios y la humanidad. Él nos llama a pensar en serio la reconstrucción del país, frente a esta pandemia del coronavirus. A ser personas de fe, desterrando todo egoísmo y buscando ahora el bien común del país.
Esta crisis está produciendo, que muchos pierdan su trabajo y los que no lo tienen sufren las consecuencias del hambre. Pero es un tiempo de desafíos para todos: cuidar la creación, buscar alternativas en la agricultura, impulsar las pequeñas empresas. Sobre tener una calidad de vida más humana. “En términos de tiempo, sabemos que “la aceleración continua de los cambios” y “un ritmo de vida y trabajo más intenso”, no contribuyen a un desarrollo sostenible o la mejora de la calidad de la vida de las personas [21]. Debemos dejar de concebir el tiempo de manera fragmentada, como una dimensión desechable y costosa de los negocios. En realidad, el tiempo es un regalo (de Dios) que se recibe, se aprecia y se valora, donde podemos iniciar procesos de avance humano, donde podemos estar atentos a la vida que nos rodea. Es por eso que necesitamos tiempo para trabajar, y tiempo para descansar; tiempo para el trabajo, y tiempo para contemplar la belleza del trabajo humano y la naturaleza[22]. Necesitamos tiempo para reducir la marcha y darnos cuenta de la importancia de estar presente en el momento más que correr siempre hacia el siguiente momento.
Cada uno y en comunidad reflexionemos sobre Tierra, Techo y Trabajo para todos.

