Miércoles 12 de Agosto de 2020. A. 19ª. SemanaT.0.

Juana Fca. de Chantal, fundadora (1641)

Ez 9,1-7.10.18-22: Recorre Jerusalén. Salmo 112: La gloria del Señor se eleva sobre el cielo. Mt 18,15-20: Si tu hermano te ofende, corrígelo.

Mt 18,15-20: Jesús, el buen maestro, nos enseña la pedagogía, del amor: “Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas” (v. 15). Esa corrección fraterna nace del amor. Este gesto profundo del perdón, nace del amor, del diálogo y la apertura de cada uno hacia el otro.

Una comunidad cristiana fraterna, nace de la reconciliación y el perdón. En primer lugar, nos acercamos al otro, con una actitud evangélica, nos corregimos mutuamente. Tomamos conciencia que somos el cuerpo de Cristo, dialogando, para realizarnos como personas. “Si te escucha haz ganado a tu hermano por amor.

Jesús, había dado a Pedro y a los apóstoles el ministerio de la reconciliación (Mt 16,19), ahora se lo da también a las comunidades. Jesús nos su Espíritu de amor, de compasión y de misericordia, para que nos acompañemos el uno al otro, busquemos el bien y la paz, sanando las heridas, eliminando los resentimientos y todo tipo de violencia. Porque donde hay amor, perdón, superación de los problemas, tendremos el Espíritu de Dios que nos hace alegres, ir creando una cultura de paz, reconciliación para ser testigos de Jesús, en un mundo tan violento, que cree que los conflictos se resuelven con el poder de la violencia, la intolerancia. Seamos instrumentos de paz y de reconciliación en nuestra familia, con la oración profunda a Dios nuestro Padre, “porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos” (v. 20)

¿Somos familia, comunidades cristianas que oramos al Padre, para descubrir su rostro misericordioso para amar y madurar como hijas e hijos como Jesús nos enseña?

Fr. Héctor Herrera op

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