Viernes 28 de agosto 2020. Semana 21 T.O.

San Agustín de Hipona, obispo y doctor (430)
1Cor 1,17-25: Predicamos a Cristo Crucificado
Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra
Mt 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salgan recibirlo!.
El evangelista Mt 25,1-13 nos presenta la parábola de las diez muchachas que esperan al novio: las prudentes que proveen el aceite para las lámparas y las necias que no son previsoras. Los creyentes estamos llamados a estar atentos a la venida del novio que es Jesús. Cada uno tenemos que reflexionar sobre nuestra experiencia cristiana ¿Vivimos en serio el evangelio en nuestros hogares preocupados por construir hogares donde la fe, el amor, la confianza, la generosidad y solidaridad son el principio de nuestras vidas? ¿Nuestras comunidades cristianas se fortalecen con el estudio de la Palabra de Dios y el compromiso por la justicia, la paz y la seguridad ciudadana, la atención a los pobres y encarcelados?
Tenemos las lámparas encendidas para corresponder a ese banquete a la que Dios nos invita como hermanos, para irradiar esa luz sobre la humanidad.
Hoy celebramos la memoria de Agustín de Hipona. Ese Santo del siglo V, prototipo de conversión. Agustín, un hombre que en su juventud llevó una vida disipada y desordenada, pero gracias a la oración incesante y a las lágrimas de santa Mónica, su madre, cuya memoria celebramos ayer, se encontró con Jesús y lo dejó entrar en su vida. Se convirtió en un cristiano a cabalidad, obispo, teólogo, fundador de una orden de vida consagrada, referencia obligada para todo cristiano porque, además del testimonio de su conversión, profundizó los fundamentos de la fe. Estuvo alerta para escuchar la llamada del Señor en el momento oportuno. Fue capaz de responder con todo su amor, su ser, su inteligencia, sus bienes y su voluntad. Como las doncellas del evangelio no se quedó dormido, quieto, confiado. Salió al encuentro del novio y entró a cenar con Él. Te invito a indagar sobre la vida de Agustín de Hipona para fortalecer tu experiencia de fe. ¿Cómo vives tu proceso de conversión cada día de tu existencia?
¿Escucharemos en el silencio esa llamada a estar vigilantes y preparados como testigos de la fe?
(+) Fr. Héctor Herrera op.

 

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