Evangelio del día Lunes 26 de octubre de 2020. Semana 30 T.O.

Paulina Jaricot, fundadora (1862)

Evaristo, papa y mártir (s. II)

Ef 4, 32—5, 8 Vivan en el amor

Salmo 1:

Lc 13, 10-17: Quedó sana y daba gloria a Dios

Jesús nos muestra el rostro de un Dios compasivo y misericordioso, que va más allá de los legalismos que impiden la sanación. Se fija en una mujer enferma, encorvada. La libera del mal, la sana de su enfermedad, pese al enojo del jefe de la sinagoga. Desenmascara su hipocresía ¿Quién de ustedes no desata el buey o el burro para

llevarlo a beber, aunque sea sábado? ¡Cuánto más tengo que liberar a esta mujer que lleva dieciocho años encorvada! (Lc 13,15-16).

Jesús nos enseña la libertad de espíritu. No sólo recupera a la mujer, sino que la pone de pie para que contemple el rostro de Dios que ha sido creada como el varón a su imagen y semejanza.

Jesús afirma que la vida de las personas es más importante que las leyes religiosas.

En una sociedad que maltrataba a la mujer, como hoy en nuestra sociedad, Jesús nos enseña a apreciar, valorar y darle el rol que le corresponde a la mujer en la Iglesia, en la sociedad. El testimonio de una joven pakistaní, Malala Yousafzai que recibió el premio Nobel de la Paz dijo: «Este premio es para todos los niños cuyas voces necesitan ser escuchadas. Tienen derechos: a recibir educación de calidad, a tener una vida feliz. Este premio es para ellos, para que les dé valor», agregó desde la localidad británica de Birmingham, donde vive en la actualidad.

¿Cómo descubrimos hoy el rostro de Dios en la mujer niña, adolescente, esposa, madre, hija desde el Evangelio?

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