Sábado 31 de octubre de 2020. Semana 30 T.O.

Alonso Rodríguez (1617)

Flp 1, 18b-26 Para mí la vida es Cristo

Salmo 41:

Lc 14, 1.7-11: El que se enaltece será humillado

Jesús, educado en las costumbres de su tiempo, era un buen judío, sabía las oraciones, recitaba los salmos, participaba en la sinagoga y conocía todas las tradiciones religiosas de su pueblo. También guardada el sábado, aunque parece que gradualmente le fue dando una interpretación muy personal atendiendo a lo que Él mismo dijo: el Hijo del Hombre es dueño del sábado (Lc 6, 5). La manera en que las personas se acomodaban a la mesa, en la antigüedad y también ahora, reflejaba las clasificaciones sociales e importancia de los invitados. Un sábado, Jesús participa de un banquete y, al sentirse observado por los fariseos, les dice que en las comunidades cristianas no hay sitios de honor sino de humildad y de servicio. No hay distinciones porque han sido superadas en favor de la igualdad entre las personas, que es una de las novedades del Evangelio. El honor y el prestigio sobre los demás no tiene cabida en el banquete del Reino. ¿Cuándo fue la última vez que participaste de un banquete? ¿Qué te llamó la atención?

F/Editorial Claretiana

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