Martes 10 de diciembre de 2019. A. 2ª Semana de Adviento.71 años de la Declaración Universal de los Derechos humanos. Día de la ONU
Eulalia, mártir (304)
Is 40,1-11: Dios consuela a su pueblo. Salmo 95: Nuestro Dios llega con poder. Mt 18,12-14: El Padre no quiere que se pierda ninguno.
Is. 40, 1-11: El profeta alienta al pueblo desterrado. Dios en su cansancio viene en nuestra ayuda para defender los derechos de sus hijas, os, el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión, a no ser más maltratados ni secuestrados, el derecho a la vida, a la creación. Por eso él da aliento a los cansados y desesperados, a los jóvenes que vacilan y les falta las fuerzas. Él renueva a todo aquel que pone su confianza en Él. Porque los derechos de los débiles y de los pobres son los derechos de Dios. Este 10 de diciembre, día universal de los derechos humanos, Dios nos habla: “Yo doy el Señor renuevo las fuerzas de los que esperan en mí” (v.31)
Mt 18,12-14: Jesús es el buen Pastor. Sale en busca de la oveja que se había perdido. Hermosa parábola para salir en busca del hermano y proteger su vida, tomando conciencia que todos estamos llamados a la libertad.
Para todos nosotros, es importante reflexionar ¿Quiénes son hoy los perdidos, los excluidos por razón de su raza, origen, estrato social, religión? ¿Qué hacemos nosotros creyentes para trabajar en defensa de la vida, la verdad, el respeto por los pueblos originarios, el respeto por sus leyes y no seguir victimizándolos, juzgándolos con nuestras leyes occidentales para quitarles sus tierras y sus bosques? ¿Dónde están el respeto a los derechos humanos que proclamamos? Los derechos y la vida de los pobres, son los derechos de Dios.
Jesús, nos muestra el camino del amor y del respeto por la vida del más indefenso. Como Iglesia estamos llamados a continuar esa misión de Jesús, salir en busca de quien más lo necesita. “Dios no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños” (v,14), nos recuerda Jesús
Al recordar hoy, 71 años de la Declaración Universal de los DD.HH. que en todas las comunidades humanas se respete el derecho a la vida, educación, salud, libertad, justicia, seguridad ciudadana, participación en la vida política para lograr un desarrollo más humano, con ética y transparencia donde, aprendamos a abrir los ojos, los oídos, el corazón para mirar el sufrimiento y el dolor de los desplazados, de los que sufren la trata de personas, los que son desprotegidos y echados de sus tierras por el tráfico de madera, los contaminadores del ambiente! En ellos: niñas, os, jóvenes, mujeres y varones, ancianos, as, Jesús nos habla: protejan y defiendan sus vidas, cultiven una conciencia en la educación, en los medios que yo el Señor lo he creado todo para que vivan felices y en paz.
Busquemos al Dios vivo que nos muestra Jesús para amarlo con sincero corazón y en Él amar a los más débiles y excluidos.
Fr. Héctor Herrera, o.p

