Jueves 28 de Mayo de 2020. A. 7ª Semana de Pascua

Germán (576)

Hch 22,30; 23,6-11: Testimonia en Roma. Salmo 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Jn 17,20-26: Que sean plenamente uno.

Jn 17,20-26. Jesús ora, no sólo por sus discípulos, sino por todos los que creerán en su nombre (cf. V. 20). Unidad y comunión entre los creyentes, como la que existe entre Jesús y su Padre, es condición básica de la fidelidad y autenticidad de todo cristiano.

Creerán en Jesús por nuestro testimonio de vida. Conocer a Jesús es encarnarnos en la vida, en la historia concreta de quienes nos rodean. Esta pandemia nos refleja el rostro de Dios en los enfermos muchos creyentes están asistiendo a enfermos, dando comida al hambriento, alentando y animando a los que se sienten sin fuerzas de vivir. Personal de salud, arriesgando sus vidas.

Conocer al Padre y a Jesús, es entrar en plena comunión con Él. “Para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí” (v.23). Esta unidad, exige a todo creyente, dejar nuestro orgullo, soberbia, división para construir comunidad fuertes en el amor, ser creíbles ante un mundo tan egoísta y vanidoso.

Jesús nos da a conocer el amor del Padre, para que Él habite en nosotros” (cf. v, 26) Es la misión que Dios pone en nuestras manos. Al final, seremos juzgados por el amor. ¿Cómo amé en mi hogar, como esposos, padres e hijos? ¿Nos preocupamos por nuestros prójimos, por los que no tienen educación, salud, los que caminan por las calles, sin rumbo en la vida?

Conocer a Jesús, es dejarnos perdonar y amar por Él. Es lo que anhela todo joven, conocer y amar a Dios, siempre joven, que nos descubre su amor a través de las llagas de Jesús: “Al mirarlas, ellos comprendieron que su amor no era una farsa y que los perdonaba, a pesar de que estuviera entre ellos quien lo renegó y quien lo abandonó. Entrar en sus llagas es contemplar el amor inmenso que brota de su corazón. Es entender que su corazón palpita por mí, por ti, por cada uno de nosotros. Queridos hermanos y hermanas: Podemos considerarnos y llamarnos cristianos, y hablar de los grandes valores de la fe, pero, como los discípulos, necesitamos ver a Jesús tocando su amor. Solo así vamos al corazón de la fe y encontramos, como los discípulos, una paz y una alegría (cf. vv. 19-20) que son más sólidas que cualquier duda” (Homilía de Francisco 08.4.2018).

Ejemplos de amor y servicio, en los jóvenes, el encontramos a diario. Ellos comprenden como los discípulos de Jesús, que si no aceptamos la novedad del mandato de amor de Jesús, nuestra vida seguirá sin sentido. Pero si aceptamos, vivimos, compartimos, practicamos su Palabra, nuestra vida tendrá otra razón de ser.

Ánimo seamos testigos del amor de Jesús en este mundo vendando las heridas del dolor y sufrimiento moral con quienes nos encontramos a nuestro lado.

Fr. Héctor Herrera OP.

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