Sábado 22 de mayo de 2021. Tiempo de Pascua, Semana No. 7
Joaquina de Vedruna, fundadora (1854)
Rita de Casia (1457)
Hch 28, 16-20.30-31: Pablo predicó en Roma
Salmo 10: Los buenos verán tu rostro, Señor
Jn 21, 20-25: Este es el discípulo que da testimonio
En aquel tiempo, Pedro se volvió y vio que le seguía el discípulo amado de Jesús, el que se había apoyado sobre su costado durante la cena y le había preguntado quién era el traidor.
El episodio anterior del diálogo entre el Resucitado y Pedro termina con el “Sígueme”. Ahora la curiosidad de Pedro por saber la suerte del discípulo amado (posiblemente Juan) termina también con una invitación al seguimiento. Este cierre del evangelio de Juan está marcado por una invitación al seguimiento. De aquí se puede concluir que todo el Evangelio tiene sentido si se lee en clave de discipulado, de seguimiento. El itinerario evangélico ha mostrado el camino de Jesús. Ese es el camino ofrecido al discípulo. Pero el discípulo no está solo, sino que cuenta con la presencia activa del Espíritu Santo que le acompaña. Esta ha sido la insistencia de Jesús en los días previos a Pentecostés. Por eso la pregunta es también para nosotros: ¿estamos dispuestos a seguir al Resucitado hasta las últimas consecuencias? ¿Estamos preparados para despojarnos de poder y de prestigio para asumir el servicio como donación y solidaridad con los hermanos? ¿Qué gestos o actitudes de servicio estamos generando como comunidad en nuestro ámbito social y eclesial?
F/Editorial Claretiana

