Evangelio del día Lunes 19 de octubre de 2020. Semana 29 T.O.

Monjas Dominicas Contemplativas

Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna)

Efesios 2, 1-10: Nos ha hecho revivir con Cristo y nos ha sentado en el cielo con él.

Salmo 99: El Señor nos hizo y somos suyos

Lc 12, 13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?

Este bello pasaje de Lc. 12,13-21 desnuda nuestra realidad de la codicia humana: “Maestro dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo. Jesús nos responde: Amigo, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes? Estén atentos y cuídense de cualquier codicia, que, por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes” (Lc 12,13-15).

¡Cuántas familias se destruyen por una casa, por el dinero! Hermano, a, contra hermano. La codicia del dinero destruye a la familia. En vida de sus padres, algunos hijos no se preocupan por ellos. Y se ponen en contra de la hermana o hermanos que los cuidaron y protegieron y a veces los que más tienen, quieren tener más. Decía nuestro Papa Francisco: “El que atesora para sí, no es rico ante Dios”.

Cuidado esto no es propio de cristianos, la ambición y la codicia destruye a la persona. Nuestra vida no depende de los bienes materiales. Estos son perecederos. De los contrario nos parecemos aquel avaro que dice: “Querido amigo, tienes muchos bienes acumulados para muchos años, come, bebe y disfruta” (v. 18). Necio nos dice Dios, esta noche te reclamarán la vida.

A veces el sistema económico a nivel mundial, nacional, regional, familiar, actuamos como necios. Sólo se piensa en el dinero, en cómo lucrar más, cuando hay escasez en los mercados, sin pensar en el pobre que sufre. No hay una seria reglamentación en la subida de pasajes cuando es feriado largo. Es responsabilidad del gobierno de dictar leyes severas contra el alza indiscriminada de los pasajes o de los productos, que atenta contra los más pobres del país. La ambición y el lucro a costa de los pobres, no favorece el desarrollo moral, ético y social de un país. ¿Cuándo mueras para quien serán los bienes?

Recordemos que “la codicia enferma el corazón del ser humano y lo conduce a un círculo vicioso que su pensamiento sólo está en el dinero, las personas no le interesan, menos Dios, porque su dios es el dinero”.

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