Lunes 13 de septiembre de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 24º

Juan Crisóstomo (407)
1Tim 2, 1-8: Dios quiere que todos se salven
Salmo 27: Bendito el Señor que escuchó mi voz suplicante
Lc 7, 1-10: No he visto tanta fe en Israel
 
En publicaciones de internet, como los “memes”, se hace referencia constante al hecho religioso. Algunos dejan entrever de forma pintoresca que no necesariamente profesar una religión te hace mejor persona. Pareciera que el bien y el amor no dependen absolutamente de creer en Dios o de profesar una religión. En el Evangelio hay un fenómeno parecido en la petición que el centurión hace a Jesús. Tras el amplio discurso de las bienaventuranzas, Jesús entra a Cafarnaúm y ahí se presenta un grupo de ancianos que interceden por un centurión que tiene a un servidor enfermo. Lo sorprendente del relato es la fe de este hombre que con humildad reconoce a Jesús como su Señor. Este centurión, si bien, goza de empatía con el judaísmo, no tiene nada que ver con Jesús, pero enseña a través de su confesión, que la fe es más grande que la de muchos creyentes judíos. Dios siempre nos sorprende y muchas veces obra en las personas que menos lo esperamos, incluso fuera de los espacios religiosos o institucionales.
 
F/Editorial Claretiana

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