Virgen de la Altagracia, fuente de unidad en momentos difíciles

“Esta devoción mariana tan sentida por ustedes es un signo de las raíces cristianas que caracterizan y dan vida a su tierra”. Así escribe el Sucesor de Pedro a los dominicanos, quienes se aprestan a celebrar, “con amor y gratitud”, dice, el centenario de la coronación canónica de Nuestra Señora de la Altagracia. Lo hace en un mensaje con fecha 15 de julio. El Año Jubilar en curso concluirá el próximo 15 de agosto.

Francisco exhorta a “no desfallecer en su testimonio de fe, a cuidar y fortalecer, con el ejemplo y la intercesión de la Virgen María, su amor por Jesús y por la Iglesia”. El Obispo de Roma menciona la presencia de Monseñor Edgar Peña Parra, Sustituto de la Secretaría de Estado, como su delegado, tal como fuera anunciado el pasado 18 de junio. “Le he pedido que ponga a los pies de nuestra Madre de la Altagracia el homenaje filial del Papa, simbolizado en la rosa de oro”, dice el Pontífice.

El Papa recuerda que “Dios nos da en la Virgen una señal de su cercanía y de la infinita ternura con que Él nos cuida”.

En el siglo XX, Nuestra Señora de la Altagracia fue coronada dos veces: por el Papa Pío XI, 1922 y por el Papa Juan Pablo II, 1992. En 1924 el Congreso de la República Dominicana decretó la celebración de Nuestra Señora de la Altagracia como Fiesta Nacional el 21 de enero. El 31 de octubre de 1927 el Papa Pío XI la declaró fiesta de la Iglesia. Los Dominicanos, aun los no creyentes aclaman a la Virgen de la Altagracia en sus momentos de alegrías y penas.

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