“También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino”
Pero Jesús habla también en los más necesitados, como en los hermanos y hermanas de la Iglesia: escucharse unos a otros es «el estilo de una Iglesia sinodal».
Por eso, el Papa advierte contra el refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios con la recomendación de «no engañarnos pensando que hemos llegado al camino sinodal cuando Dios nos regala algunas experiencias fuertes de comunión»:
“Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades”