«¡Que se detenga a los traficantes de seres humanos!»

El Santo Padre renovó su llamamiento a todos «para que no se repitan tragedias como esta». Y con vehemencia, exclamó: «¡Que se detenga a los traficantes de seres humanos, que no sigan disponiendo de la vida de tantos inocentes!».

«¡Que los viajes de la esperanza no se conviertan nunca más en viajes de la muerte! ¡Que las aguas claras del Mediterráneo no se ensangrenten más con incidentes tan dramáticos!», clamó Francisco, pidiendo, por último, «que el Señor nos dé la fuerza para comprender y llorar».

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