Sábado 03 de febrero 2024. Cuarta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par
Beato Pedro de Ruffía O.P.
Primera lectura del primer libro de Reyes 3, 4-13
Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14 R/. Enséñame, Señor, tus decretos
Marcos 6, 30-34: Se puso a enseñarles con calma
Esta lectura nos presenta a Salomón yendo a la ermita principal para ofrecer mil holocaustos. Y es donde en sueños se le aparece el Señor y conversa con él. El Señor le hace una estupenda oferta: “Pídeme lo que quieras”. Salomón recuerda cómo el Señor trató con gran misericordia a su padre David, y a él le ha dado en herencia su trono. Y Salomón no le pide ni riquezas, ni grandes poderes. Le pide lo que según su buen corazón necesita para ser un buen rey: “Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?”. Esta petición agradó al Señor que le concedió a Salomón lo que pedía y algo más: “te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama mayores que las de rey alguno”.
Bajando a nuestro terreno ¿qué le pediríamos cada uno de nosotros si el Señor también se nos apareciere como a Salomón y nos hiciese su misma oferta: “Pídeme lo que quieras”. Cada uno sabrá qué le respondería. Pero si hemos conocido a Jesús y todo lo que ha hecho por nosotros… le pediríamos de corazón que le hiciésemos caso, que le siguiésemos siempre como él nos ha pedido. El único camino para vivir con sentido, esperanza y alegría.
Y se puso a enseñarles con calma
Jesús había enviado a sus doce apóstoles a diversas aldeas a predicar su buena noticia. A su regreso, le cuentan “cuanto habían hecho y enseñado”. Y Jesús busca un sitio apartado: “Venid vosotros solos a un sitio a descansar un poco”.
Pero no lo lograron porque muchos de sus oyentes adivinaron el lugar a donde se dirigían a descansar y allí que se fueron. ¿Qué hizo Jesús? Como no podía ser de otro modo, se olvidó del descanso y les atendió. Y sin prisas, y sin “despacharles” en cinco minutos, “se puso a enseñarles con calma”, porque veía que estaban desorientados, “como ovejas sin pastor”. Les ofreció su palabra, sus enseñanzas, el camino para que encontrasen vida y vida en abundancia y luz suficiente para caminar con sentido y sin tinieblas.
F/ Dominicos.org

