“Donarse a los demás es lo que más acerca a Dios”

El Papa pide a los sacerdotes del continente americano “hacerse Verónica de cada rostro y de cada lágrima”, pero ¿cómo se hace esto?, el Papa lo explica de manera sencilla:

“En primer lugar, con la oración, presentando cada situación concreta a la presencia de Dios: “Señor, el que tú amas, está sufriendo”. En segundo lugar, con la ofrenda oblativa, eucarística, de todo nuestro ser. Cuando Jesús nos dice: «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?» (Mt 20,22), no busca una mera disponibilidad teórica al martirio, sino una radical aceptación de que estamos aquí para hacer su voluntad y renunciar a la nuestra. Nuestros estudios, nuestro trabajo y nuestro descanso; cada decisión, sea vital o cotidiana, todo está en función de este servicio. Y, en tercer lugar, con la humildad, sabiéndome en camino, necesitado de esa oración, más incluso que los que he sido llamado a servir. No desestimen el poder de la intercesión de aquellos que Dios ha puesto en su camino: de sus formadores, de sus compañeros sacerdotes, de su entorno más cercano”.

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