Aguas contaminadas en Umachulco: promesas burocráticas y paciencia al límite

La visita del viceministro de Electricidad, Víctor Carlos Estrella, no logró calmar a la población de Umachulco, en Cayarani (Condesuyos), afectada por el afloramiento de aguas contaminadas tras el cierre de la mina Poracota. Aunque el funcionario insistió en la necesidad de una reunión con la empresa minera Buenaventura, los pobladores exigen acciones concretas y advierten con tomar medidas drásticas si no hay soluciones en un plazo máximo de 30 días.

Durante su intervención, Estrella aseguró que hasta ocho ministerios deben involucrarse en la solución del problema, incluido el Ministerio de Salud para el análisis del agua. Sin embargo, la respuesta gubernamental sigue empantanada en trámites y reuniones mientras la contaminación sigue avanzando. Para la población, esta es una promesa más en una larga lista de compromisos incumplidos.

La consejera Natividad Taco cuestionó duramente el papel del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), señalando que su informe minimiza la crisis. Según la población, el problema se originó en 2019, pero OEFA solo lo reconoce desde 2023. “Estamos en 2025 y seguimos sin una solución definitiva”, advirtió Taco, exigiendo que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego garantice el tratamiento del agua para consumo humano.

La paciencia de Umachulco se agota. Mientras las autoridades dilatan respuestas con más reuniones y mesas técnicas, la contaminación sigue afectando la vida de cientos de personas. La advertencia está clara: si en 30 días no hay soluciones reales, la protesta se trasladará a las vías de comunicación. 

Redacción Pamela Amesquita

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