Sin salud mental, no hay salud: Crisis social en Arequipa por feminicidios

El país atraviesa una creciente crisis social que se agrava cada día. Según datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), este año las cifras de homicidios van en 325, equivalente a 6 asesinatos por día. Este inquietante aumento de la violencia refleja un panorama de inseguridad que, a pesar de su gravedad, no logra ser abordado de manera efectiva por el sistema político, marcado por una polarización que dificulta la implementación de políticas públicas rigurosas que promuevan un cambio real en la seguridad del país.

A este panorama se le adiciona el aumento de feminicidios, que denota la evidente desidia del Estado y la falta de prioridad en cuestiones relacionadas con la salud mental. En una sociedad donde sobresale la importancia de los derechos, es fundamental recordar que también existen deberes, los cuales parecen ser ignorados frente a la creciente problemática social.

El pasado 30 de marzo, Arequipa fue perturbada por el primer feminicidio del año. Los vecinos del distrito de Miraflores alertaron a la Policía, tras observar humo saliendo de una vivienda. Pensando que se trataba de un incendio, la sorpresa fue enorme cuando en el recinto se hallaba el cuerpo quemado de una mujer venezolana de 34 años. Al momento se presume que su muerte fue causada por su pareja, José Gregorio Quintero, de 36 años, quien ya se encuentra detenido.

Este suceso pone en evidencia no solo la violencia física, sino también la psicológica, que sigue siendo un factor crucial en los casos de feminicidio. Fiorella Matos Angulo, representante de la organización U-MANOS, en entrevista para PRISMA RSM, enfatizó la urgencia de abordar la salud mental como un componente esencial para la prevención de la violencia.

“No hay salud sin salud mental”, afirmó Fiorella, quien explicó que en el marco de un acuerdo regional, se está trabajando para declarar de prioridad la implementación de un laboratorio biológico y banco de ADN, con el objetivo de que las víctimas de abuso sexual puedan contar rápidamente con los resultados de sus evaluaciones y evitar que los casos sean archivados por falta de pruebas.

Matos Angulo, agregó que, aunque México es un país con gran belleza, sus altas estadísticas de desapariciones y violencia contra la mujer deben servir de advertencia al Perú, para evitar caer en una crisis similar. En este sentido, señaló que las autoridades, las familias y la población en general deben involucrarse en la creación de políticas públicas que prioricen la prevención, destinen presupuesto adecuado para la implementación de estas políticas y fomenten acciones concretas que puedan prevenir futuros casos de violencia.

“Todo tiene un comienzo y existen señales. Si actuamos a tiempo, podemos evitar que situaciones terribles ocurran”, concluyó Fiorella.

Redacción Lucero Paredes

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