Miércoles 4 de junio de 2025. Séptima Semana de Pascua
San Pedro de Verona
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38
Salmo de hoy 67, 29-30. 33-35a. 35bc y 36d R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios
Juan 17, 11b-19: Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad
«Para que sean uno»
La oración de Jesús al Padre que meditamos, sobrecogidos y emocionados, en el Evangelio de hoy, nos desvela los sentimientos de su corazón: la intensa emoción de aquel momento de despedida, sus humanos sentimientos de tristeza por la separación de los amigos amados, su esperanza y su deseo de que ninguno se pierda en el mundo porque no pertenecían al mundo sino a Dios.
La oportunidad que nos brinda el Evangelio es preciosa: poder cerrar los ojos para entrar en el corazón del Señor, poder quedarnos allí para ser santificados en la Verdad de Dios a través de su propia consagración. Se trata de un lugar privilegiado en el que escuchar, de primera mano, su disponibilidad para cumplir la voluntad del Padre y sus palabras de intercesión por todos nosotros al consagrarnos con él: para que sean uno como nosotros (Jn 17, 11).
Cuesta poco esfuerzo dejarnos elevar con esta poderosa oración, pues sabemos que Jesús fue escuchado con agrado por el Padre, llegando hasta su Presencia a través de la oración desprendida del meditar de su corazón (cf. Sal 19, 15).
Nos unimos a la oración de Jesús, la meditamos día y noche, para no abandonar ese lugar privilegiado en el que nos ha permitido descansar y exclamamos con san Ignacio: ¡No permitas que nos separemos de ti!
F/ Dominicos.org

