Miércoles 29 de Abril de 2020. A. 3ª Semana de Pascua
Catalina de Siena (1380)
Hch 8,1-8: Iban difundiendo el Evangelio. Salmo 65: Aclama al Señor, tierra entera. Jn 6,35-40: Ésta es la voluntad del Padre.
Hch 8,1-8: Comienza la persecución de la Iglesia de Jerusalén, los discípulos se dispersan por Judea y Samaria. Saulo los perseguía. Felipe y los demás predicaban el evangelio. Nada los detenía, como hoy los cristianos en Medio Oriente, África, Asía, América Latina, El Caribe. ¿Qué alimentaba la fe de estas personas? La fe en Cristo nos lleva a valorar y defender la vida de todo ser humano y contribuir a la creación de formas de vidas más humanas y justas. Jesús, nos da un sentido profundo a nuestra vida. Él ha venido a cumplir la voluntad de su Padre, para que no se pierda ninguno de los que les ha encomendado (v. 38-39). Sus discípulos tenemos que trabajar para el desarrollo integral de la persona.
Hacer la voluntad del Padre nos llama a un tiempo de cambio, de unidad, de pensar en no volver a contaminar la creación, porque pone nuestra vida en peligro. Es tener el mismo Espíritu de Jesús Resucitado para ser nuevos personas, que pensemos en el bien común, buscados todos, como mejorar la salud, alimentación, educación y trabajo para todos.
Cristo se hizo hombre para divinizarnos con su amor y su ternura. Y para que los humanos nos hagamos divinos, reconociendo que la vida y toda la creación proceden de Dios, pero exige responsabilidad, decisión y ética en escucharlo y verlo en el rostro de los más indefensos.
Así lo comprendió Catalina de Siena (1347-1380) en su tiempo, era necesario que la Iglesia renaciera de nuevo. Esta joven mujer hizo regresar al Papa de Aviñón (Francia) a Roma. Porque amaba a la Iglesia, sufrió la pasión de Cristo. Con su vida de oración, su misión de enfrentar y encarar los problemas, su fidelidad a la Iglesia de Jesús, la hizo descubrir la urgencia de volver a las fuentes del evangelio y mantener la unidad de la Iglesia.
Una joven pobre, sin estudios, Dios la escoge para reformar la Iglesia del cisma. Ella era una joven laica de la fraternidad dominicana. Era una mística, mujer de coraje para su tiempo, inspirada por Dios, hizo posible que la Iglesia permaneciera en la unidad y fiel a su maestro Jesús.
El mensaje de Catalina es de actualidad, en los momentos difíciles que vive la Iglesia frente a las adversidades y búsqueda de poder. “Hoy es la fiesta de Santa Catalina de Siena, patrona de Italia y de Europa. Ella ha trabajado mucho por la unidad de la Iglesia, oraba bastante, trabajaba duro. Oremos a ella por la Iglesia, para que ayude a la unidad de la Iglesia, para que ayude a Italia en este momento difícil y para que ayude a la unidad de Europa”, decía el Papa Francisco.
Murió en Roma el 29 de abril de 1380. Fue sepultada en la basílica dominicana a de Santa María sopra Minerva. Pio II la canonizó el 29 de junio de 1461. Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia en 1970.
(Fr. Héctor Herrera, o.p.)

