La otra cara mirada del paro minero en Arequipa 

Los toros no sabían de paros, bloqueos ni demandas al Estado. Solo sabían que no podían más. Uno cayó, exhausto. El otro lo siguió con los ojos antes de empezar a temblar. En un intento desesperado, el camionero que los transportaba desde Puno hacia Lima los bajó del vehículo y los llevó a Camaná, buscando ayuda. Pero ya era tarde, uno murió, otro agoniza, y los demás siguen resistiendo sin certeza ni destino.

La historia de este conductor, varado desde la madrugada del sábado en el kilómetro 782 de la Panamericana Sur, en Ocoña, no es una excepción. Es solo una de las decenas que ocurren a diario desde que la vía fue bloqueada por mineros artesanales que exigen la agilización del proceso de formalización minera.

El transportista cuenta que hubo una tregua el domingo, un respiro temporal en medio del caos. Pero ni así pudo avanzar. Los animales estaban débiles, con fiebre, sin fuerzas para mantenerse en pie. “Intenté llevarlos a un lugar más fresco, con sombra, pero el cansancio ya era demasiado”, narró con impotencia.

La situación lo obligó a pensar en volver a Puno, en retroceder para salvar a los animales que aún le quedaban. Pero no hay camino libre. Otras zonas también están bloqueadas. “Estoy atrapado en todos los sentidos”, dijo, sin rodeos.

Asimismo, sacrificó a dos toros moribundos y vendió la carne a S/10 el kilo, precio muy por debajo del mercado, para intentar recuperar algo de su inversión. Vecinos compraron la carne con pesar. “Es triste verlos morir así, de sed, de hambre”, dijo una madre de familia de la zona.

El sacrificio no fue una decisión comercial, fue una salida desesperada para evitar que los cuerpos se pudrieran dentro del camión.

Mientras tanto, los transportistas exigen una respuesta del Ejecutivo, pero el tiempo avanza sin solución. El Sindicato de Choferes Camioneros de Arequipa alertó sobre las condiciones precarias de los miles de conductores atrapados, platos de comida que llegan a costar 30 soles, agua embotellada a 5, falta de higiene, agotamiento físico y mental.

La cadena logística del sur está colapsando, se suspendió el acopio de leche, el transporte interprovincial redujo sus operaciones en un 95 %, y el abastecimiento de productos en Arequipa ya empieza a resentirse.

Los toros que mueren en la vía no salen en los discursos oficiales, pero son prueba tangible del colapso, que está ocurriendo en la panamericana sur.

Redacción Marisol Ciñane 

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